Político social
La ofensiva hutí en el mar Rojo pone a Egipto bajo presión

Todos los barcos tienen permiso para pasar, al menos por ahora. El tránsito por el mar Rojo es seguro. Así lo anunció un portavoz de la milicia hutí de Yemen, apoyada por Irán. Con una excepción: los barcos saudíes no podrán atravesar el estrecho de Bab el-Mandeb. Los hutíes tomaron el estrecho de Bab el-Mandeb y además controlan la isla de Perim (Mayun), situada en el estrecho, así como otras islas y tramos de la costa yemení.
Con esto aumenta la presión particularmente para Arabia Saudita, enemigo declarado de los hutíes, pero también para Egipto, pues cualquier perturbación grave del tráfico marítimo en el mar Rojo afecta al canal de Suez y, con ello, a una importante fuente de divisas para el país del Nilo.
A mediados de julio de 2026, pasaban el estrecho 47 barcos por día en promedio. Pero, según la plataforma líder de datos Kpler, el paso ya viene disminuyendo: el jueves 10 de septiembre lo atravesaron solo 37. El lunes 14, fueron 21.
«Los hutíes podrían, de hecho, interrumpir o al menos perturbar considerablemente la conexión entre Asia y Europa», dice a DW Stephan Roll, experto en Oriente Medio de la Fundación Ciencia y Política (SWP), con sede en Berlín. «Por ello, primero hay que esperar a ver cuál será la magnitud real de la perturbación para el canal de Suez».
El control total de Bab el-Mandeb no implica automáticamente el control del canal de Suez. Sin embargo, otorga a los hutíes la capacidad de amenazar la importante vía de acceso al mar Rojo y, de este modo, obstaculizar indirectamente el tráfico.
Para Egipto, la nueva escalada llega en un mal momento. Los ataques de los hutíes ya habían afectado gravemente a la economía del canal de Suez desde finales de 2023. Según datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), los ingresos disminuyeron en unos 6.000 millones de dólares (5.200 millones de euros) en 2024. Antes de la crisis, Egipto obtenía entre 9.000 y 10.000 millones de dólares (8.670 millones de euros) anuales gracias al canal.

Situación peligrosa para el tránsito por el mar Rojo
La nueva ofensiva de los hutíes podría ahora frenar los planes de las navieras de transitar más frecuentemente por el mar Rojo en la ruta entre Asia y Europa. A eso se suma un segundo factor crítico: el oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, que conecta con la ciudad de Yanbu, sigue fuera de servicio tras los recientes ataques. Este transportaba entre cuatro y cinco millones de barriles de crudo por día. Según Reuters, esto podría poner en peligro hasta cuatro millones de barriles por día, alrededor del cuatro por ciento de la oferta mundial. Egipto también teme que el flujo de petróleo por esta vía se interrumpa por el momento.
Sin embargo, la situación financiera del canal de Suez había mejorado en los últimos tiempos, aumentado un 23 por ciento hasta alcanzar los 4.670 millones de dólares (4.500 millones de euros) durante el ejercicio fiscal 2025/2026, según datos de la Autoridad del Canal de Suez. También crecieron el número de tránsitos de buques y el volumen de carga transportada. A pesar de la guerra con Irán y el conflicto con los hutíes, esto supuso, al menos, una recuperación parcial, pero una nueva interrupción prolongada podría echarla rápidamente por tierra.
Por ello, analistas del Middle East Council for Global Affairs —un centro de estudios con sede en Qatar— advierten sobre un escenario en el que tanto el golfo Pérsico como el mar Rojo se vuelven inseguros. El think tank East Asia Institute considera que ninguna de ambas vías marítimas son alternativas independientes, ya que el flujo de petróleo y mercancías depende en varios puntos de conexiones seguras. Para Egipto, la inseguridad aumentaría la presión económica.

«Al mal tiempo buena cara»
Así las cosas, ¿qué puede hacer El Cairo? En lo político, se supone que más bien poco, dado que los hutíes han vulnerado los intereses egipcios de forma indirecta. «Las capacidades militares de Egipto son muy limitadas», dice a DW Steffen Krüger, director de la Fundación Konrad Adenauer (KAS) en El Cairo. La experiencia de la intervención egipcia en Yemen durante la década de 1960 sigue teniendo repercusiones hasta el día de hoy; por ello, el país tiende a actuar con cautela. «Si bien Egipto sigue formando parte formalmente de la coalición liderada por Arabia Saudí contra los hutíes, su participación es, en gran medida, de carácter simbólico».
Al constatar que ni EE. UU. ni Arabia Saudita son exitosos militarmente contra los hutíes, «los egipcios no tienen una verdadera alternativa», dice Roll. De ahí el esfuerzo diplomático de El Cairo. «Hay que tratar de poner al mal tiempo buena cara y llegar a acuerdos con los hutíes.
Por el momento, los egipcios deben esperar
La Cámara Naviera Internacional (ICS) ha desmentido un informe del medio digital financiado por Qatar The New Arab, según el cual los hutíes habrían ofrecido a Egipto —a través de la propia ICS— mantener conversaciones sobre la seguridad de la navegación.

El príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, viajó el martes 15 de septiembre a El Cairo para pedir apoyo militar frente al avance de los hutíes. «Es probable que, en un primer momento, los egipcios deban esperar», señala Roll. De hecho, El Cairo está realizando un difícil acto de equilibrio: mantiene estrechos vínculos con Arabia Saudita, pero sufriría las consecuencias económicas de una mayor escalada.
Por ello, será decisivo determinar si los hutíes realmente restringen el tráfico marítimo —posiblemente más allá de los buques vinculados a Arabia Saudí— o si su posición militar reforzada en Bab el-Mandeb sirve más bien como medio de amenaza.
Fuente: DW