Kevin McCarthy (centro), durante el segundo día de elecciones para Presidente de la Cámara en el Capitolio de los Estados Unidos el 4 de enero de 2023 en Washington, DC. Getty Images via AFP – CHIP SOMODEVILLA

En Estados Unidos, la mayoría republicana de la Cámara de Representantes se mostró incapaz de elegir a su presidente tras un segundo día de votaciones múltiples; un escenario inédito en 100 años. Una división sin precedentes en las filas republicanas impide que el favorito, Kevin McCarthy, se haga con el puesto. Tras una sexta votación, McCarthy recibió sólo 201 votos, muy lejos de la mayoría necesaria para ganar.

El caos político continuó este miércoles en la Cámara Baja del Congreso estadounidense. Suspendidos el martes por la tarde, los debates para elegir al ‘speaker’, o presidente de esta Cámara que sucederá a la demócrata Nancy Pelosi, se reanudaron a las 12:00 (hora local), sin llegar a un acuerdo.

Tras acalorados debates y una sexta votación, una amplia mayoría de representantes republicanos volvió a intentar imponer a Kevin McCarthy. Sin embargo, el representante de California se quedó muy lejos del número de votos necesarios para asegurarse el puesto.

La elección del ‘speaker’, la tercera figura política más importante de Estados Unidos tras el jefe de Estado y el vicepresidente, requiere una mayoría de 218 voces a favor. En las seis rondas, McCarthy no ha logrado superar los 203 votos.

El bloqueo se origina en fuertes disensiones en las filas de la mayoría republicana y la candidatura de McCarthy se encuentra suspendida por una veintena de miembros electos del ala más derechista del partido, que le acusan de ser demasiado moderado. Miembros de la franja más conservadora dentro de los republicanos, estos representantes, que han formado un grupo informal llamado Freedom Caucus, aprovechan la escasísima mayoría ganada por su partido en las elecciones de mitad de mandato de noviembre para fijar sus condiciones. Sin su apoyo, McCarthy no puede ser elegido.

Sin embargo, el representante californiano, miembro de la plantilla republicana desde hace más de diez años, ya ha accedido a muchas de las demandas del grupo, pero sin lograr desbloquear la situación. Peor aún, la oposición a su candidatura parece tomar más fuerza.

Estados Unidos quiere «una nueva cara, una nueva visión, un nuevo liderazgo», argumentó el representante conservador de Texas, Chip Roy. La representante Lauren Boebert, una conservadora de Colorado, pidió al expresidente Donald Trump que exigiera de McCarthy que dimitiera.

Pero más temprano, el miércoles, Trump hizo lo contrario e instó a los republicanos a votar por McCarthy. «Cierren el trato y logren la victoria», escribió en mayúsculas en su red social. «Republicanos, no conviertan un gran triunfo en una gigantesca y vergonzosa derrota», añadió. Pero, al parecer, el expresidente, cuya reputación de hacedor de reyes ha quedado comprometida últimamente, tampoco pudo convencer a este grupo radical.

Una grave fisura en el Partido Republicano  

Es la primera vez en más de un siglo que un candidato a presidente de la Cámara no gana en la primera votación. Sin embargo, esta situación sin precedentes no parece preocupar a McCarthy, quien, por el contrario, ha prometido luchar hasta el final.

Pero los miembros del ala dura de los republicanos se han comprometido a frenar el ascenso de McCarthy y se rehúsan rotundamente a hacer concesiones en las condiciones que están poniendo. «Kevin McCarthy no será presidente de la Cámara de Representantes», afirmó el congresista Bob Good, de Virginia.

Mientras tanto, entre los miembros republicanos de la Cámara que apoyan a McCarthy y que son mayoría, una molestia que dio lugar a intensos debates en el hemiciclo está surgiendo. «Todo está desordenado», denunció Mike Gallagher, un cercano de McCarthy.

Por su parte, el muy conservador Steve Scalise, representante de Luisiana y segundo republicano en importancia, dio un discurso destinado a designar a McCarthy para la votación y a invitar a sus colegas a abandonar sus protestas.

Firme opositor a las políticas del presidente demócrata Joe Biden, Scalise hizo todo lo posible por persuadirlos. «No podemos empezar a resolver estos problemas hasta que elijamos a Kevin McCarthy como próximo presidente de la Cámara de Representantes».

El estancamiento comenzó después de que los republicanos obtuvieron la mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones de mitad de mandato. Aunque el Senado sigue en manos demócratas, los republicanos de la Cámara de Representantes han prometido enfrentarse a Biden tras dos años de control de ambas cámaras del Congreso por el partido del presidente. Y es en este contexto en el que el Freedom Caucus ha tomado la iniciativa de oponerse a McCarthy, por considerar que no es suficientemente conservador para lidiar con los demócratas.

Biden califica de «vergonzosa» la situación 

Esta situación paraliza por completo la Cámara de Representantes: sin presidente, los legisladores no pueden aprobar ningún proyecto de ley y mientras persista la situación, los republicanos tampoco podrán abrir las investigaciones que habían prometido contra Biden.

Una situación que los demócratas observan con cierta diversión; a veces con risas y aplausos en el hemiciclo. El partido de Biden apoya la candidatura de Hakeem Jeffries, pero éste tampoco cuenta con los votos suficientes para ser elegido presidente.

Biden calificó la situación de «vergonzosa», asegurando que «el resto del mundo» seguía de cerca este «desorden».

Enfrentarse a una Cámara hostil pero desordenada podría ser una ventaja política para el mandatario, si confirma su intención de presentarse a una reelección en 2024, lo que debería anunciar a principios de este año. El demócrata visitó el Estado de Kentucky este miércoles para promover la construcción de un nuevo puente de gran envergadura, financiado por un consecuente proyecto de ley de infraestructuras que llevó adelante, y que había cosechado algunos votos republicanos en el Congreso.

Los cargos electos seguirán votando hasta que se elija a un ‘speaker’. Desde 1923, la elección de un presidente nunca había implicado varias rondas de votaciones. La lucha más larga por el puesto se dio a finales de 1855 y duró dos meses, con 133 rondas de votaciones, durante los debates sobre la esclavitud, a medida que se acercaba la Guerra Civil.

Con AP, AFP

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