Internacional
Más de mil católicos escoltan el Santísimo Sacramento por las calles de Washington, frente a la Casa Blanca

Procesión eucarística en Washington D.C.
Por tercer año consecutivo, la capital de los Estados Unidos fue testigo de una imponente procesión eucarística en la que más de mil peregrinos acompañaron a Cristo Sacramentado a lo largo del centro de la ciudad.
Más de mil peregrinos católicos recorrieron el sábado 6 de junio las calles del centro de Washington D.C. acompañando al Santísimo Sacramento en la tercera Peregrinación Eucarística Nacional, que este año lleva el lema «Una nación bajo Dios» en homenaje al 250 aniversario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos.

La procesión partió desde la sede del Centro de Información Católica en la calle K y discurrió frente a Lafayette Square —que da directamente a la Casa Blanca—, pasando también por Farragut Square, McPherson Square y el edificio del Departamento de Asuntos de Veteranos. El padre Charles Trullols, director del Centro de Información Católica, presidió la Misa previa y pronunció la homilía que abrió el acto.
«Hoy vamos a llevar a Jesucristo en el Santísimo Sacramento a las calles de Washington D.C.», declaró el padre Trullols ante los fieles congregados, describiendo la procesión como un «testimonio público de nuestra fe» destinado a mostrar la «Presencia Real de Jesucristo en la Eucaristía, Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad» a todo el que se cruzara en su camino. Numerosos transeúntes se detuvieron a contemplar el paso de la comitiva, muchos de ellos tomando fotografías y vídeos.
Una procesión que crece año tras año
Los niños que habían recibido recientemente su Primera Comunión esparcieron pétalos de flores a lo largo del recorrido. La comitiva avanzó encabezada por portadores de cruces y cirios, seguidos de religiosas, el Santísimo en la custodia, los sacerdotes, el coro y el pueblo fiel.
Katie, llegada desde Jacksonville, Florida, expresó la motivación que la había llevado a sumarse a la procesión: «Creo que es una gran oportunidad de ser testigos de Cristo en una ciudad que está tan perdida. Mientras estábamos ahí fuera rezaba para que alguien que estuviera presente lo viera y regresara al Señor y encontrara paz en Él y en Cristo». «Es un testimonio hermoso el de hoy y estoy muy agradecida de que esto estuviera disponible, especialmente para quienes más lo necesitan», añadió.
John, llegado desde Maryland, destacó la significación del momento en el contexto del aniversario de la nación: «Creo que es muy interesante que, siendo el 250 aniversario de América, podamos hacer algo así. Demuestra la libertad religiosa de este país».
«Nuestra autoridad moral no viene del Estado»
El padre Trullols subrayó en su homilía que el lema «Una nación bajo Dios» no es meramente un eslogan patriótico, sino una invitación a poner las vidas, las familias y las comunidades bajo el señorío de Cristo. Una nación así «no se sostiene automáticamente», advirtió, sino que solo puede mantenerse «si su pueblo elige poner a Dios en primer lugar».
Mary Carmen Zakrajsek, originaria de Carmel, Indiana, y una de los nueve peregrinos perpetuos que recorren toda la ruta sin interrupción, afirmó en una conferencia de prensa celebrada tras la procesión que la presencia de Cristo en las calles continúa cautivando a quienes la contemplan: «Jesús caminó por esta tierra y la está recorriendo de nuevo. No nos ha abandonado». Retomando el lenguaje de la Declaración de Independencia, fue terminante: «Nuestra autoridad moral no viene del Estado. Viene de Dios».
La Peregrinación Eucarística Nacional es un proyecto del Congreso Eucarístico Nacional que este año está visitando principalmente las trece colonias originales de los Estados Unidos. Partió de San Agustín, Florida, hace menos de dos semanas y concluirá en Filadelfia, Pennsylvania, el fin de semana del Cuatro de Julio. El padre Trullols estimó la asistencia en Washington en torno a las 1.300 personas, señalando que el número crece «mucho más» cada año que el Centro de Información Católica organiza esta jornada. «Esta procesión es una expresión en nuestra capital del amor por nuestro país y del deseo de orar por nuestro pueblo y nuestra nación», concluyó.
Fuente: InfoCatólica