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Medio Ambiente

Estados Unidos empieza a electrificar sus ríos para frenar una invasión biológica llegada desde Asia que amenaza con cambiar sus ecosistemas para siempre

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El objetivo es contener una amenaza que lleva décadas avanzando por el sistema del Misisipi

Una cadena de decisiones tomadas con buena intención ha desencadenado efectos inesperados, en términos medioambientales, para los Estados Unidos. Todo empezó en los años 60 y 70, cuando la carpa asiática se introdujo deliberadamente en el país. No llegó como una plaga, sino como una herramienta que se utilizaba en piscifactorías y plantas de tratamiento para controlar algas y mejorar la calidad del agua.

El problema llega cuando la carpa se escapa de esos sistemas cerrados. Las inundaciones y la falta de barreras adecuadas permitieron que la carpa accediera al sistema del río Misisipi, una auténtica autopista fluvial que conecta buena parte del país.

La carpa asiática es un pez que crece rápido y se reproduce mucho. Además consume enormes cantidades de plancton, desplazando a especies nativas y, no menos importante, carece de depredadores naturales en Norteamérica. Con todo, para Estados Unidos se ha convertido en un problema medioambiental grave tras décadas de subestimarlo.

Carpa asiática de río

 

Carpa asiática de río

Getty Images

Los estadounidenses han probado métodos tradicionales como la pesca intensiva, barreras físicas o controles biológicos, pero ninguno logró detener su avance. Mientas tanto, la amenaza de que llegue a los Grandes Lagos – uno de los sistemas de agua dulce más importantes del planeta – empieza a verse como un riesgo económico y ecológico enorme.

La solución definitiva: tramos electrificados en el río

Ahí es cuando EE.UU. entra en modo ingeniería. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre ha confirmado la respuesta tecnológica que ha activado el gobierno para frenar la propagación de la carpa asiática. La medida adoptada consiste en electrificar tramos estratégicos de los ríos para crear barreras invisibles que no maten a los peces, pero sí los obliguen a darse la vuelta.

Este sistema se implantó desde hace años por parte del Cuerpo de Ingenieros deEjército de Estados Unidos en el río Chicago. La medida genera una corriente continua que provoca una sensación desagradable en los peces de gran tamaño, quienes se ven obligados a alterar su rumbo. Las barreras forman parte de un escudo tecnológico multicapa que contiene cortinas de burbujas, señales acústicas y proyectos de infraestructura como el Brandon Road Interbasin Project.

Consecuencias de la propagación de la carpa asiática

La entrada de la carpa asiática a los Grandes Lagos sería un antes y un después para los ecosistemas de la región, pero no en el buen sentido. Si la carpa asiática entrara en el Lago Michigan o, peor aún, cruzara el Chicago Sanitary and Ship Canal, Estados Unidos enfrentaría a uno de los mayores desastres ecológicos de agua dulce de su historia reciente.

El Lago Michigan forma parte de los Grandes Lagos, que concentran cerca del 20% del agua dulce superficial del planeta. La carpa asiática se alimenta de plancton, la base de toda la cadena trófica. Si entra en grandes números, pasaría que:

  •  Colapsaria la cadena alimentaria: menos plancton significa menos peces pequeños y eso afecta a especies comerciales y depredadores
  •  Desplazaría a especies nativas: clave, muchas ya bajo presión.
  •  Golpearía la pesca comercial y recreativa, una industria que mueve miles de millones de dólares al año.
  •  Alterará la calidad del agua y el equilibrio ecológico del lago durante décadas.

Sin embargo, el punto más crítico de la cadena es el Chicago and Ship Canal porque conecta artificialmente la cuenca del Misisipi con la de los Grandes Lagos, algo que no ocurre de forma natural. Si la carpa cruza el canal, tendría acceso no solo al Lago Michigan, sino al resto de los Grandes Lagos.

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Por eso, EE.UU. ha instalado ahí las barreras eléctricas más sofisticadas. No es una medida experimental, es una línea roja. Lo que está en juego no es solo un pez invasor, sino la estabilidad de uno de los mayores sistemas de agua dulce del mundo.

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