El Gobierno de Georgia retiró su proyecto de ley de “agentes extranjeros” por la presión en las calles. ¿Está Georgia más cerca o más lejos de ser candidata a ingresar a la UE?

    

Gente protestando en la calle.Tiflis, Georgia: protestas contra un proyecto de ley para «agentes extranjeros».

La semana pasada, el mundo miró cómo los georgianos tomaron las calles de la capital, Tiflis, para defender su incipiente democracia. Las protestas se encendieron luego de que el partido gobernante, Georgian Dream, respaldara el proyecto de ley de «agentes extranjeros”, concebida para reprimir a los disidentes, la cual, según Bruselas, era incompatible con los valores europeos.

La lista habría incluido a oenegés y a medios que recibieran más del 20 por ciento de sus fondos del extranjero. Las autoridades sugirieron que el único objetivo del proyecto era lograr transparencia financiera, pero los opositores acusaron al Gobierno de tratar amordazar a la prensa crítica y a la sociedad civil

Aunque el Ejecutivo finalmente ha retirado el proyecto, los manifestantes dudan sobre si su Gobierno está lo suficientemente motivado como para lograr que Georgia ingrese a la Unión Europea.

¿Cómo afectarán las protestas la candidatura de Georgia a la UE?

En junio de 2022, la Comisión Europea aplazó la candidatura de Georgia a la UE. La decisión provocó protestas masivas en Tiflis, que mostraron el descontento de los georgianos hacia el aparente fracaso del Gobierno para asegurar la candidatura.

Ghia Nodia, profesora de la Universidad Estatal de Ilia, sugiere que Bruselas podría enfrentarse a un dilema a la hora de decidir si conceder o no la candidatura a Georgia a finales de este año 2023.

EE. UU. y la UE han apoyado las acciones de los georgianos, y han instado al Gobierno a centrarse en la recomendación de 12 puntos de la Comisión de la UE sobre reformas democráticas. «El anuncio de retirar el proyecto de ley sobre ‘transparencia de la influencia extranjera’ es una buena señal, ahora deben seguir pasos legales concretos», tuiteó Josep Borrell, jefe de política exterior de la UE.

Manifestación proeuropea en Tiflis, Georgia.La UE instó a Georgia a implementar reformas democráticas urgentes si quiere tener alguna posibilidad de unirse al bloque.

¿Quiere el Gobierno georgiano realmente unirse a la UE?

La pertenencia a la UE y a la OTAN es considerada por los georgianos la máxima prioridad en el contexto de la complicada historia de ese país con Rusia, que ocupó el 20 por ciento  de su territorio en la guerra de 2008. El 81 por ciento apoya la membresía en ambos bloques, según una encuesta reciente del Instituto Nacional Democrático.

Según algunos expertos, la invasión rusa de Ucrania es crucial para comprender la dualidad de Georgia. «El Gobierno georgiano puso todos sus huevos en la canasta de la victoria rusa. Creen que Rusia es peligrosa y agresiva, y es por eso que deberíamos apaciguarla. Cuando los rusos están resentidos, estar cerca de Occidente se considera peligroso», explica la profesora Ghia Nodia.

Atrapado entre Moscú y Bruselas

A pesar de la retórica antioccidental del Gobierno, este afirmó haber copiado la legislación estadounidense sobre «agentes extranjeros”, conocida como la Ley de Registro de Agentes Extranjeros. Esa misma retórica utilizó el Kremlin antes de introducir su ley represiva, que condujo a la represión de todo disenso.

En un artículo para el Instituto Georgiano de Política, Stefan Meister, del Consejo Alemán de Relaciones Exteriores (DGAP), un laboratorio de ideas, resalta la diferencia entre la ley estadounidense y la propuesta por el Gobierno de Georgia.

«Mientras la ley de EE. UU., de 1930, se enfoca en el lobismo político, la ley georgiana se centra en la sociedad civil del país”, escribe Meister. Además, la versión georgiana se habría dirigido ante todo a las oenegés apoyadas por la UE y EE. UU., que Tiflis considera sus principales socios estratégicos.

En cuanto a la influencia de Rusia en la política georgiana, los críticos apuntan al rol del empresario y multimillonario Bidzina Ivanishvili, exprimer ministro y fundador del partido Georgian Dream, quien hizo su fortuna en Rusia. Aunque se ha retirado oficialmente de la política, se cree que aún maneja los hilos en las sombras.

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