Con represión, confinamientos estrictos por la pandemia, un gasto exorbitante y censura en el lenguaje, Canadá se vuelve una distopía de la mano de Justin Trudeau, que fue reelecto para un tercer mandato, aunque sin mayoría parlamentaria

Canadá también bajo la hoz y el martillo

Trudeau gana con las políticas más de izquierda en la historia de Canadá
Justin Trudeau gana las elecciones en Canadá pero no logra la mayoría parlamentaria. (EFE)

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, anticipó las elecciones y contra todo pronóstico ganó. Las urnas muestran hasta ahora como vencedor al Partido Liberal y consigo a un aumento en el gasto estatal.

Sería «la agenda más izquierdista que el país ha visto en al menos una generación», según advierte El Financiero de México. Pues asegura que Trudeau podrá continuar con un programa de grandes gastos que está respaldado en gran medida por el socio más probable de su gobierno, el Nuevo Partido Democrático, de tendencia izquierdista.

 

 

De igual manera el control en materia de libertad de expresión se ha agravado. Bajo la gestión de Justin Trudeau se aprobó la ley C-16 que permite penalizar el uso de pronombres «incorrectos». Es decir, si una persona se identifica como del sexo opuesto (o ninguno) puede exigir ser tratado como tal y quien no lo cumpla es multado.

 

Uno de los mayores críticos de esta medida ha sido el psicólogo y politólogo Jordan Peterson. Aunque destaca que toda persona merece respeto y señala que no tiene problema con tratarla según el pronombre que elija, advierte que darle al Estado el poder de imponer un lenguaje único es la antesala del totalitarismo y Canadá es fiel ejemplo de ello.

De modo que la agenda más izquierdista de la historia no se limita al plano económico, se traduce también, y sobre todo, al plano social. Pues pone todo, incluso el uso del lenguaje, bajo el poder del eje central.

Esta alianza es importante, dado que el Partido Liberal no obtuvo la mayoría parlamentaria. Para lograr el dominio de la Cámara, se requiere obtener 170 escaños y el Partido Liberal de Trudeau obtuvo 150 de los 338 que conforman la Cámara de los Comunes. Su contrapeso legislativo será el Partido Conservador, con 119 curules, según los resultados divulgados este lunes en la noche.

El mayor riesgo que enfrentan los canadienses es perder sus pensiones jubilatorias, dado el gasto exorbitante del gobierno liberal que iniciaría su tercera gestión.

Trudeau anticipó las elecciones aspirando a aprovechar el manejo de la pandemia del coronavirus a su favor. Incluso su mayor rival, el Partido Conservador, no prometía mayores reformas. Pues era tal la incertidumbre que los votantes buscaban la estabilidad. Y, de acuerdo con los resultados, esto se tradujo en la reelección del partido de turno.

Por un lado, el Partido Liberal celebra el hecho de que por octava vez en la historia del país, una organización política logra ganar tres elecciones consecutivas, al igual que lo hizo el padre de Trudeau. Por otro, al no conseguir la mayoría parlamentaria, los liberales saben que obtuvieron una victoria a medias y encontrarán resistencia a sus propuestas en el Legislativo.

Restricciones, represión e imposición

Canadá se ha convertido en una especie de distopía sobre el futuro que auguraba George Orwell. En el marco de la pandemia, el gobierno se adjudicó el poder de establecer aforos hasta dentro de las viviendas para determinar cuántos miembros de una familia se podían reunir. Esto le dio a la policía la potestad de remover personas de los hogares por medio del uso de la fuerza.

Aquellos destinados a «servir y proteger» pasaron a golpear a ancianos con andadera por atreverse a salir al balcón en tiempos de confinamiento total. El abuelo solo intentó tomar un poco de aire fresco en medio del encierro pero fue golpeado por policías por desacatar la orden de encierro.

Fuente: Sistema Integrado Digital

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