Soldados rusos bajo contrato se niegan a participar en los llamados “operativos especiales” en Ucrania. Según organizaciones de derechos humanos, estos “objetores” son víctimas de violencia y de tortura en cárceles.

Un soldado ruso camina por un campo de trigo en Ucrania.Cada vez más soldados rusos se niegan a participar en la «operación especial”, como llama Rusia a la invasión de Ucrania, según defensores de derechos humanos. Por ese motivo, a esos soldados que ya no quieren luchar en Ucrania, o que fueron dados de baja por motivos familiares, se les impide salir del país.

Según informan activistas y familiares a DW, los llamados «objetores”, son recluidos en campos de prisioneros y en cárceles de varias localidades de la autodenominada «República Popular de Lugansk”. Es decir, en áreas que no están controladas por Kiev. Algunos padres de soldados de Rusia han viajado ahora a la región del Donbás para pedir la liberación de sus hijos.

Denuncia ante la Fiscalía general

En cuatro localidades del área de Ucrania controlada por Rusia habría soldados rusos encarcelados, entre otras, en Popasna, Alchevsk, Stajánov y Krasnyi, de acuerdo con una denuncia de miembros del Consejo Ruso de Derechos Humanos ante la Fiscalía general de dicho país, documento con el que cuenta DW. En él se lee que, luego de negarse a participar en la guerra, los soldados habrían sido encarcelados, tanto en esas ciudades como también en el frente de batalla de la ciudad de Svitlodar’sk, en la región de Donetsk.

Los jefes militares rechazaron todas las solicitudes de los soldados, y tampoco los enviaron de regreso a sus cuarteles en Rusia, señala ese documento. Según los autores de la denuncia, entre ellos el director de cine Alexander Sokurov y el periodista Nikolai Svanidze, los soldados se quejan de las condiciones de la prisión y acusan a sus superiores de ejercer presión psicológica sobre ellos. «Se trata de delitos contra miembros del Ejército, detenciones ilegales, torturas y tratos inhumanos”, dice la denuncia.

Un soldado ruso en la región de Lugansk, Ucrania.

Castigos para quienes lo hagan público

Sin embargo, debido a las presiones, algunos soldados retiran sus solicitudes de no tomar parte en los combates y regresan a sus misiones de guerra, según dijeron a DW los padres de un soldado que está encarcelado en Brianka, región de Lugansk, y cuyo nombre prefieren mantener en secreto porque temen por su vida. «Primero, los soldados dijeron que no volverían de ningún modo a la guerra, y no firmaron nada. Pero de pronto se enteraron de que irían al frente sin que se notificara a sus padres”, explicaron.

La publicación de informaciones sobre el rechazo de solicitudes de soldados que quieren abandonar Ucrania, y también los pedidos públicos de que se libere a los soldados de los campos de prisioneros y las cárceles, pueden ser castigados por las autoridades rusas.

«Grave violación de las leyes rusas”

A comienzos de julio, la Fundación para la Liberación de Buriatia (Free Buryaatia Foundation) reportó que alrededor de 500 soldados de Buriatia, una de las 21 repúblicas rusas, se habían negado a combatir en Ucrania, y querían regresar a su país. Según el periódico Verstka, bloqueado por las autoridades rusas, se trataría incluso de 1.793 soldados.

Las primeras objeciones de soldados a seguir participando en la guerra en Ucrania se produjeron ya a finales de marzo de 2022, señaló Serguei Krivenko, defensor de derechos humanos y coordinador de la organización «Ciudadanos y Ejército”, en entrevista con DW.

Según Krivenko, hay cada vez más casos de soldados que se niegan a cumplir con su servicio. Estos son llevados a las cárceles de Lugansk para que no abandonen el territorio de combate. «Eso es una grave violación de las leyes de Rusia. Un soldado no puede ser detenido sin haberse sometido a un juicio. Solo un tribunal ruso en territorio ruso está legalmente habilitado para emitir un veredicto sobre él”, subraya el defensor de derechos humanos.

(cp/ers)

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