El hijo del fallecido dictador protagonizó la mayor victoria electoral desde la revuelta popular con la que su padre fue derrocado en 1986.

   
Foto de Ferdinand 'Bongbong Marcos Jr. tras su victoria electoral en Filipinas. 

El hijo del fallecido dictador de Filipinas, Ferdinand Marcos, fue nombrado este jueves (30.06.2022) presidente, completando décadas de esfuerzos para devolver a su familia a la cumbre del poder de este país del sureste asiático.

En una ceremonia en el Museo Nacional de Manila junto a cientos de dignatarios, periodistas y seguidores, Ferdinand «Bongbong» Marcos Jr., de 64 años, juró el cargo y homenajeó los 20 años de mandato de su padre, marcados por la corrupción y los abusos de derechos humanos.

«Una vez conocí un hombre que vio qué poco se había conseguido desde la independencia. Y él lo hizo», dijo tras el juramento. «Así será con su hijo. No recibirán excusas de mi parte», añadió.

Marcos Jr. ganó sobradamente las elecciones del mes pasado, protagonizando la mayor victoria de un contendiente desde la revuelta popular con la que su padre fue derrocado en 1986. Marcos sucede en la presidencia a Rodrigo Duterte, muy popular en el país, pero de dudosa reputación internacional por el despliegue de una mortífera guerra contra las drogas y la amenaza de asesinar a presuntos narcotraficantes cuando deje el cargo.

Más de 15.000 policías, soldados y personal del cuerpo de guardacostas fueron desplegados en Manila para la inauguración, a la que asistieron el vicepresidente chino Wang Qishan y el segundo caballero de Estados Unidos, Douglas Emhoff, esposo de la vicepresidenta Kamala Harris.

Foto de Sara Duterte, junto a sus padres, durante una ceremonia de juramentación en Davao.

Antes de la juramentación, Duterte recibió a Marcos Jr. en el Palacio Presidencial de Malacañán, la residencia que la familia del dictador tuvo que abandonar apresuradamente hacia el exilio hace 36 años. Las que fueron enemistadas -Duterte llamó «débil» a Marcos-, ambas dinastías se aliaron para estas elecciones en las que el hijo del dictador se presentó de la mano de la hija del expresidente, Sara Duterte, elegida vicepresidenta.

Con los precios al alza y una economía devastada por el COVID-19, el nuevo presidente ha hecho de sus prioridades contener la inflación, impulsar el crecimiento y aumentar la producción alimentaria. Incluso ha tomado la decisión de nombrarse secretario de Agricultura para asumir personalmente la gestión de este sector plagado de problemas.

En la carpeta internacional, el nuevo presidente ha abogado por defender los derechos de Filipinas en el disputado mar de China Meridional, que Pekín reclama casi enteramente, pero ha dado pocos detalles sobre cómo alcanzará sus objetivos o qué tipo de liderazgo desplegará.

Fuente: Sistema integrado digital

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