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Quince mil mexicanos conmemoran el centenario del fusilamiento de los primeros mártires cristeros

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Cien años de la Cristiada

El Cristo del atentado: la historia y el misterio del crucifijo que “salvó” a la Virgen de Guadalupe 🕊️ En la entrada de la Basílica de Guadalupe, en la Ciudad de México,

Los Santos Lugares de Chalchihuites, en Zacatecas, reunieron a los fieles en el aniversario de la ejecución de Luis Bátis Sáinz, Manuel Morales, Salvador Lara Puente y David Roldán Lara, fusilados el 15 de agosto de 1926.

Alrededor de 15.000 fieles se congregaron el sábado en el estado mexicano de Zacatecas para conmemorar el centenario de la ejecución de cuatro mártires católicos. La celebración tuvo lugar en los llamados Santos Lugares de Chalchihuites, el paraje donde los cuatro fueron fusilados el 15 de agosto de 1926. La clausura del año jubilar fue presidida por el nuncio apostólico en México, el arzobispo Joseph Spiteri, en representación del Papa León XIV.

Los cuatro mártires fueron Luis Bátis Sáinz, Manuel Morales, Salvador Lara Puente y David Roldán Lara. Murieron durante las persecuciones religiosas desatadas en México. Juan Pablo II los beatificó en 1992 y los canonizó en el año 2000.

Bátis era el párroco de Chalchihuites. Morales estaba casado y era padre de tres hijos. Lara y Roldán eran jóvenes mineros comprometidos en la pastoral juvenil y parroquial.

El detonante de la Cristiada

 

La dura historia del valiente niño mártir mexicano que fue canonizado junto a Brochero - Infobae

 

Aquellas ejecuciones marcaron el comienzo de la llamada guerra cristera, que se extendió de 1926 a 1929. El desencadenante fueron las medidas anticlericales del entonces presidente Plutarco Elías Calles, que restringieron severamente el ejercicio público de la religión y sometieron a la Iglesia al control del Estado.

Después de que los obispos suspendieran el culto público a finales de julio de 1926, miles de laicos católicos se alzaron contra el gobierno. La ejecución de estos cuatro mártires aceleró la resistencia armada, que en los meses siguientes se transformó en una guerra civil. Las estimaciones sitúan en hasta 200.000 el número de personas que perdieron la vida en el conflicto, cerrado en 1929 con un acuerdo entre el Estado y la Iglesia, aunque la represión local se prolongó todavía durante años.

«Víctimas de una ideología»

En su homilía, el arzobispo Spiteri subrayó la importancia de la libertad religiosa y de conciencia. Los cuatro mártires, afirmó, confesaron su fe «libre, pacífica y públicamente» y se convirtieron en «víctimas de una ideología» que no toleraba tales libertades.

El nuncio destacó además que la libertad religiosa comprende también el derecho a no pertenecer a ninguna religión, precisión que sitúa la reivindicación católica en el terreno del derecho natural y no en el de un privilegio confesional.

La conmemoración estuvo precedida por una peregrinación de ocho días hasta el lugar del martirio, donde se levanta actualmente un santuario dedicado a los mártires de la archidiócesis de Durango.

Fuente: Infocatolica

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