Nacional
De la Espriella marca territorio frente a alcaldes y gobernadores
El presidente de Colombia increpa a la gobernadora de San Andrés, le hace reclamos al de Nariño y nombra una gerente para Bogotá
El video publicitado por la propia Presidencia de la República puso el foco político sobre San Andrés y Providencia, el departamento más alejado de Bogotá, en los confines marítimos de Colombia. En las imágenes que se regaron esta semana como pólvora, Abelardo de la Espriella escenifica en la sede de la base naval un duro e inesperado reclamo a la gobernadora, Girley Natacha Ordóñez, con apenas unos meses en el cargo, y también a la representante liberal Elizabeth Jay-Pang Díaz.
“Quiero que sepan que estoy enterado de lo que está pasando en la isla y no lo voy a seguir tolerando”, les dice el presidente, el dedo en alto, en referencia a las supuestas irregularidades en la contratación y la administración de los recursos públicos en el departamento, en especial por la crisis del hospital. “Los recursos que voy a mandar son recursos que nadie va a tocar”, les lanza mientras ellas intentan hacer sus descargos. “No voy a seguir permitiendo que se siga haciendo con la isla lo que se ha venido haciendo siempre”, asegura el mandatario, visiblemente molesto.
Más allá de los debates que despertó sobre San Andrés, que celebró unas elecciones atípicas el pasado julio, el episodio no es inédito. El presidente de ultraderecha, con dos meses y medio en el poder, ya había elevado el tono ante el gobernador de Nariño, Luis Alfonso Escobar, elegido por el izquierdista Pacto Histórico, ahora en la oposición. “Está advertido”, le lanzó De la Espriella al recordarle que ningún alcalde o gobernador está autorizado para adelantar negociaciones, acuerdos o contactos con estructuras armadas. Nariño era el lugar donde más habían avanzado las mesas locales de la paz total, la fallida política de Gustavo Petro para negociar en simultáneo con todos los grupos armados y que la nueva Administración ha dejado atrás. Escobar ha respondido con un ánimo conciliador.
De la Espriella también ha confrontado con dureza a Yahir Acuña, el controvertido alcalde de Sincelejo (Sucre) que enfrenta múltiples acusaciones ante la justicia y al que Estados Unidos le canceló este jueves su visa, junto a otro grupo de políticos colombianos. “¿Usted cree que yo voy a permitir que usted siga haciendo lo que sabe hacer, que es politiquería? (…) Explíqueme cómo confiar en una persona que, como usted, tiene 13 procesos por corrupción”, lo increpó el presidente a comienzos de mes. El reclamo forma parte del discurso anticorrupción que De la Espriella busca explotar.
Aunque los episodios son muy distintos, muestran un tono endurecido, con una teatralidad que ha llamado la atención en momentos en que, de a poco, se calienta la campaña de las elecciones regionales de octubre de 2027. Además de esos casos, y a pesar de que mantiene una luna de miel con casi todos los alcaldes de las principales ciudades, De la Espriella nombró su propia gerente presidencial para Bogotá, lo que muchos observadores consideran una intromisión, y ha lanzado algunos dardos al alcalde de la capital, Carlos Fernando Galán.
El académico Yann Basset, profesor de Ciencia Política de la Universidad del Rosario, no observa un patrón claro en esos encontronazos. “Es un poco extraño, porque imaginábamos a un De la Espriella relativamente más cercano con los mandatarios locales y regionales que Petro”, apunta al recordar que se suele presentar como un hombre de provincia, opuesto al centralismo. En cualquier caso, el presidente estrena partido propio y quiere jugar en las regionales del próximo año, lo que significa eventualmente oponerse a ciertos grupos de poder.
“La relación que De la Espriella está construyendo con alcaldes y gobernadores tiene dos caras que, en realidad, hacen parte de la misma estrategia”, apunta la politóloga y columnista Lariza Pizano. Por un lado, señala, ha convertido a las regiones en escenario central de su Gobierno: habla de descentralización, lleva el gabinete al territorio, promete destrabar proyectos, montó una sede de gobierno en Barranquilla y ha creado figuras de gerencia y seguimiento para Bogotá y otras zonas. “Por otro, esa demostración de cercanía viene acompañada de una relación jerárquica en la que el presidente se reserva el papel de quien vigila, corrige y regaña”, valora.
“No creo que los blancos sean escogidos al azar”, dice Pizano. “San Andrés, Sucre, Nariño o Bogotá tienen un valor político y simbólico distinto, pero todos le permiten distanciarse de un talante local y nacional”. En Bogotá, por ejemplo, la designación de una gerente y el seguimiento al Metro le permiten disputar visibilidad sobre la principal obra de la capital, mientras en las regiones, la promesa de recursos y ejecución le permite construir una relación política directa con mandatarios y ciudadanos. “Mi lectura es que De la Espriella está tratando de convertir una victoria presidencial todavía muy personal en una fuerza con arraigo territorial, algo indispensable si quiere que su proyecto de derecha tenga continuidad más allá de estos cuatro años”.
Fuente: El País