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Arzobispo de Foggia: «Salvamos esta tierra si salvamos la agricultura»

El «capolarato» es especialmente preocupante
Monseñor Ferretti resalta el malestar de los agricultores y transportistas que protestan por el dramático aumento de sus costos y pide que se preste atención a su profundo sufrimiento. También considera que el bloqueo de servicios públicos y la violación de la ley no pueden justificarse.
La agricultura no está de moda. Los gobiernos parecen muy interesados por la ecología, pero muy poco por la agricultura. En el mejor de los casos, ignoran a los agricultores y, en el peor, combaten activamente las actividades agrícolas, considerándolas una reliquia de tiempos pasados o, paradójicamente, una amenaza para el medio ambiente.
En ese contexto, resulta esperanzador que algunos obispos sean capaces de ir contracorriente. La protesta de agricultores y transportistas que desde hace días tiene lugar en la provincia italiana de Foggia, ha recibido la atención y el apoyo pastoral del arzobispo metropolitano de Foggia-Bovino, monseñor Giorgio Ferretti.
Las protestas comenzaron el 11 de octubre y se extendieron por distintos puntos de la provincia. El 16 de octubre, cientos de agricultores y transportistas participaron en una movilización en Cerignola, mientras que otras concentraciones se desarrollaban en distintas localidades.
La provincia produce grandes cantidades de trigo destinado a la fabricación de pasta, además de tomates para la industria conservera y aceite. Son productos que generan empleo y riqueza no solo en Foggia, sino también fuera de la región. Por ello, el arzobispo considera que proteger a quienes trabajan en el campo tiene una dimensión estratégica: «Hay que prestar atención a quienes producen los alimentos».
El prelado ha reclamado que se preste atención al «profundo sufrimiento» que existe detrás de las movilizaciones. «Salvamos esta tierra si salvamos la agricultura», ha afirmado Mons. Ferretti en declaraciones difundidas por Vatican News, al referirse a las reclamaciones de los agricultores.
Entre el aumento de los costes y la caída de los precios
Según el obispo, la movilización refleja una situación muy difícil: «Hay una desesperación que va en aumento porque todo cuesta más, mientras que los precios de los productos al por mayor disminuyen». Detrás de estas dificultades no hay únicamente empresas, sino familias y trabajadores que dependen de ellas. Como explica Mons. Ferretti, mientras afrontan costes cada vez mayores, obtienen unos ingresos que no son suficientes para subsistir.
«Hay que comprender la desesperación», ha afirmado el prelado, recordando al mismo tiempo que el bloqueo de servicios públicos y el incumplimiento de las leyes no pueden justificarse.
El drama del trabajo ilegal y el «caporalato»
Mons. Ferretti menciona además otra dimensión particularmente delicada de la crisis agrícola de Foggia: la situación de los trabajadores migrantes y el fenómeno del caporalato.
El capolarato es el reclutamiento de trabajadores sin contrato por un intermediario, que los «alquila» a terceros en condiciones de explotación. Por ejemplo, si un agricultor necesita personas para recoger tomates, en lugar de contratar directamente a los trabajadores, acude a un caporale. El caporale reúne a los trabajadores y organiza los desplazamientos cobrando a los trabajadores por el transporte y controlando cuánto cobran, generalmente con salarios muy bajos, jornadas excesivas y sin condiciones adecuadas de seguridad y descanso.
«Se termina cayendo en manos de la contratación ilícita y de la mafia», advierte el arzobispo, quien recuerda que el fenómeno tiene raíces antiguas en la provincia. Defender la agricultura significa, por ello, defender también la dignidad del trabajador, la legalidad y a las familias que viven de este sector.
Fuente: Infocatolica