Mientras Emmanuel Macron legitimaba con un apretón de manos a Nicolás Maduro y su régimen acusado de crímenes de lesa humanidad y narcotráfico, Gustavo Petro abogaba por «un mundo sin petróleo y sin carbón», sin medir las consecuencias económicas para su país, altamente dependiente de los hidrocarburos

COP27: tribuna para blanquear a Maduro y validar delirios de Petro
Qué hablaron Nicolás Maduro y Emmanuel Macron es lo de menos. La foto del apretón de manos que le ha dado la vuelta al mundo ha sido suficiente para blanquear a un régimen acusado de crímenes de lesa humanidad. (Twitter)

La implementación de acuerdos para mitigar el cambio climático es el objetivo oficial de la cumbre COP27 que se inició este domingo en la ciudad egipcia de Sharm el Sheij y se extenderá hasta el 18 de noviembre con la participación de unos 120 jefes de Estado y de gobierno. Desde la América tropical llegaron dos referentes de la izquierda con otros intereses: Nicolás Maduro, de Venezuela, buscando el reconocimiento internacional que perdió desde su ilegítima reelección en 2018; y Gustavo Petro, de Colombia, utilizando esta tribuna para validar su desquiciada promesa de campaña de acabar con el petróleo y el carbón en un país cuya economía dependen en más de 60 % de los hidrocarburos.

Un apretón de manos entre el dictador venezolano y el presidente francés Emmanuel Macron marcó una nueva etapa para el heredero del chavismo, que con el arribo de Joe Biden a la Casa Blanca y el mapa de Sudamérica pintado casi por completo de rojo ha conseguido acomodo político en la región y ahora va por más. Con el viaje a Egipto no solo retoma la agenda internacional sino que además desafía las investigaciones en su contra por violaciones a los derechos humanos, crímenes de lesa humanidad y narcotráfico, de acuerdo con informes presentados por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), acusaciones ante la Corte Penal Internacional (CPI) y la orden de captura y oferta de 15 millones de dólares de recompensa por parte de Estados Unidos, respectivamente.

Maduro, legitimado por Macron en la COP27

Qué hablaron Maduro y Macron es lo de menos. La foto del apretón de manos que le ha dado la vuelta al mundo ha sido suficiente para convencer a la comunidad internacional de que es el legítimo presidente de Venezuela, pese a que más de 60 naciones –incluida Francia– cuestionaron en 2019 su investidura y en su lugar reconocieron al opositor Juan Guaidó. Pero con la recomposición del mapa político inclinado ahora a la izquierda y el desmoronamiento del llamado interinato, Maduro ha reclamado una legitimidad que la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP27) no le negó.

 

«Excelente apretón de manos con el presidente de Francia Emmanuel Macron, en el marco de la COP27, que es sin duda un punto de encuentro entre los Gobiernos y países del mundo. Las puertas de Venezuela están abiertas para el pueblo francés», escribió Maduro en su cuenta de Twitter para acompañar dos fotografías del momento.

Este improvisado encuentro se produce justo una semana después de que el fundador y director general del Foro de París por la Paz, Justin Vaïsse, anunciara que se dará una reunión en la capital francesa entre las delegaciones del régimen chavista y de la llamada Plataforma Unitaria que representa a la oposición que dirige Guaidó, todo bajo el auspicio de Macron para promover la reanudación de los diálogos que se iniciaron en México y que, como en todos los intentos anteriores de negociación, no arrojó resultados más que permitirle a la dictadura ganar tiempo y prolongar su permanencia en el poder. El breve cruce de palabras sirvió además para Maduro recomendarle a Macron «hablar con confianza absoluta» con su enviado especial a Paris, el presidente de la Asamblea Nacional chavista, Jorge Rodríguez.

Petro, sellando el suicidio económico de Colombia

Mientras Maduro hacía lobby por los pasillos del recinto donde se lleva a cabo la cumbre previo a su intervención este martes, su aliado colombiano, Gustavo Petro, pronunciaba un discurso ambientalista extremo con el que ilusionaba a ecologistas con relatos románticos y soluciones mágicas para salvar el planeta al tiempo que encendía las alarmas en Colombia por las consecuencias de sus palabras para una economía basada en cerca de 60 % en la explotación de hidrocarburos. Solo el petróleo representa el 40 % de lo que Colombia vende al mundo. Y en lo que respecta a la generación de energía, si se considera la producción total, incluyendo exportaciones, 91,4 % corresponde a hidrocarburos (carbón mineral 42,8 %, petróleo 33,9 %, y gas 14,6 %), según una reciente reseña de El Tiempo.

“La crisis climática solo se supera si dejamos de consumir hidrocarburos. Es hora de desvalorizar la economía de los hidrocarburos con fechas definidas para su final y valorizar las ramas de la economía descarbonizada. La solución es un mundo sin petróleo y sin carbón”, dijo Petro sin medir el resultado negativo que su discurso tendrá en las inversiones en el país y, por ende, en la devaluación de la moneda, que ha tocado fondo tras registrarse en los últimos días la tasa más alta de cotización del dólar, superando por primera vez en la historia la barrera de los 5000 pesos.

 

Fue precisamente el anuncio de su ministra de Minas, Irene Vélez, de cancelar los nuevos contratos de exploración y explotación de petróleo, gas y carbón lo que generó incertidumbre y desconfianza, que inevitablemente se reflejó en el mercado cambiario y en las acciones de la compañía petrolera. Tanto el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, como el propio Gustavo Petro intentaron calmar a los inversionistas desmintiendo la decisión.

Duque, defendiendo su legado económico y liderazgo ambiental

Ahora el mandatario colombiano vuelve en la COP27 a retomar el camino que desató la volatilidad, asomando un previsible desastre económico para Colombia con su llamado a una “desconexión de los hidrocarburos de manera inmediata”. Tan inmediata como la debacle que se avecina para el país que bajo el Gobierno de Iván Duque destacaba como el de mayor crecimiento económico en la región, al mismo tiempo que recibía importantes reconocimientos internacionales por su liderazgo ambiental. Es por ello que Duque también participa en la COP27 en Egipto como invitado especial, donde no desaprovechó la oportunidad para lanzar algunos dardos a su sucesor, al advertir que “si no se logra mantener la confianza, la devaluación sigue”.

Fuente: Sistema Integrado Digital

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