Apocalíptico
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8 horas agoon
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GL
Frío extremo y sin calefacción: cómo se sobrevive en Kiev
Luego del apagón generalizado del 31 de enero y otro ataque aéreo del Ejército de Rusia en la noche del 3 de febrero, 1.170 bloques de departamentos de la capital de Ucrania, Kiev, se quedaron sin calefacción. Al mismo tiempo, la temperatura exterior descendió temporalmente por debajo de los 20 grados bajo cero.
Numerosos edificios residenciales llevan semanas sin calefacción ni electricidad debido a la destrucción de infraestructuras críticas por parte del Ejército ruso. Algunos hogares en Kiev tampoco tienen agua.
El alcalde de la capital ucraniana, Vitali Klitschko, asegura que los empleados de las empresas municipales y de los proveedores de energía están trabajando las 24 horas para restablecer el suministro a los hogares.

La vida cotidiana en un edificio sin calefacción
Según la administración municipal de Kiev, los trabajadores logran a diario que cientos de viviendas vuelvan a tener agua, calefacción y electricidad. Un bloque de viviendas en el barrio de Solomianskii está aquellos en los que, desde hace dos semanas, no funciona más la calefacción.
Sviatoslava vive en ese edificio. «Me llevo ollas de agua caliente al dormitorio», explica a DW esta habitante de Kiev, describiendo cómo desafía el frío. Por la noche, se mete en un saco de dormir completamente vestida. Durante el día, pasa mucho tiempo en la cocina. «La cocina a gas siempre está encendida, pero tengo que ventilar todo con frecuencia para no asfixiarme».
Los residentes del edificio se sienten aliviados de que los empleados de la empresa municipal de servicios públicos lograran drenar el agua del sistema de calefacción a tiempo para evitar daños por congelamiento. Uno de los fontaneros aconsejó a los residentes que dejaran correr el agua caliente de vez en cuando por los inodoros para evitar que también se congelaran las tuberías de aguas residuales.

Los ucranianos resisten y perseveran
El distrito de Troieshchina es la zona más gravemente afectada por los ataques rusos a las centrales eléctricas. Allí se han instalado tiendas de campaña del Ejército ucraniano y se han establecido los llamados «Puntos de invencibilidad». Las tiendas ofrecen calefacción, té y electricidad mediante generadores para cargar teléfonos móviles.
Una mujer mayor sale de su hogar congelado y se queja del hielo en la carretera: «Si no tuvieron tiempo de quitar la nieve, al menos podrían haber esparcido un poco de arena». Su apartamento solo tiene electricidad de seis a ocho horas al día, y lleva una semana sin calefacción. «Es imposible entrar en calor en el apartamento. Pero es bueno que tengamos gas, lo usamos para cocinar y al menos así se calienta un poco ese ambiente», dice.
Su vecino Valerii comenta: «Claro, ahora mismo estamos pasando por un momento difícil. Calentamos ladrillos en una cocina a gas porque no se la puede dejar encendida mucho tiempo; te da dolor de cabeza y tienes que apagarla». Valerii obtiene su electricidad de un generador solar en su balcón y de baterías externas que recarga en el supermercado. También compró agua potable allí cuando se cortó el suministro de agua a su apartamento.

A pesar de las dificultades y de los altos precios de los alimentos, la gente no cree que una capitulación de Ucrania sea la salida. «Claro que hay quienes estarían de acuerdo, pero la mayoría entiende que es mejor resistir. No queremos vivir junto a los rusos», dice Valerii sobre el estado de ánimo de la población.
Los residentes toman la iniciativa
Tetiana, gerente de una empresa de administración de propiedades, espera a la Policía cerca del edificio de departamentos. Quiere tomar medidas contra la inacción de las empresas de servicios públicos contratadas.
Según ella, el sistema de calefacción urbana tiene una temperatura de 65 grados centígrados cuando ingresa al edificio. Sin embargo, los radiadores en los apartamentos están tibios o helados. «Contactamos a la compañía eléctrica, que envió a fontaneros de una empresa privada. Pero antes de que pudieran hacer nada, el jefe llegó corriendo, los regañó y se los llevó», indica Tetiana.

Junto con sus vecinos, Tetiana ahora está aislando ella misma las tuberías del sótano. «No todas están envueltas en lana mineral, así que nos han donado mantas viejas y otras prendas de abrigo. Ahora envolveremos las secciones expuestas de las tuberías y echaremos un vistazo al ático; quizá también necesitemos aislarlo», dice.
Según la administración municipal, existen «puntos de invencibilidad» en todos los distritos. Irina trabaja en uno de ellos, que funciona en una escuela desde 2022. Esta voluntaria de la Cruz Roja dice que solo pasan pocas personas durante el día; la mayoría llega por la noche. «La gente puede calentarse, tomar bebidas calientes y algo de comer. Un trabajador social atiende las solicitudes y ayudamos según corresponda. La comida se entrega aquí», explica Irina.

Las clases presenciales continuarán
Liudmila Vakulenko, vicedirectora de una escuela, coordina por teléfono la instalación de una estación de calefacción móvil en su establecimiento escolar. Esta fue colocada recientemente por empleados de la empresa municipal de servicios públicos responsable.
Vakulenko comenta que su escuela ha puesto a disposición tres aulas para niños más pequeños porque su jardín de infantes actualmente no tiene calefacción. Además, unos 20 trabajadores de la empresa municipal de servicios públicos se alojan en el primer piso de la escuela. Han venido de otras ciudades para ayudar en Kiev.
A pesar de las dificultades, las clases en la escuela continúan, subraya Liudmila Vakulenko. «Los niños volvieron a las clases presenciales después del 2 de febrero. Aquí tenemos maestros de servicio permanentemente, y las clases siguen. Tenemos que ocuparnos de la formación de nuestros niños», dice.
