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Historia

Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias: Estrategia, liderazgo y memoria histórica en la España del siglo XVIII

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Introducción:
La historia militar del siglo XVIII hispánico está marcada por la figura contradictoria y fascinante del almirante Blas de Lezo y Olavarrieta (1689-1741), cuyo cuerpo mutilado —pierna izquierda perdida en Velez-Málaga, ojo derecho en Toulon, brazo inutilizado en Barcelona— contrasta con la entereza de su espíritu y la lucidez de su estrategia. Conocido por el sobrenombre de Mediohombre, Lezo encarna la paradoja de un héroe militar de primer orden cuyo reconocimiento público tardó siglos en llegar, oscurecido por las disputas burocráticas de su tiempo y por la eficaz maquinaria propagandística de sus adversarios. El presente ensayo propone un análisis crítico de su figura a través del episodio que constituye su máxima gesta: la defensa de Cartagena de Indias frente a la mayor flota jamás reunida por el Imperio Británico hasta entonces. Se examinará no solo el desarrollo táctico de la batalla, sino también la personalidad estratégica de Lezo, la construcción de su leyenda y las tensiones historiográficas que han rodeado un acontecimiento que, como señalan los archivos del Archivo General de Indias, salvó la hegemonía española en el Caribe por décadas .
1. La forja de un estratega: Blas de Lezo antes de Cartagena
Para comprender la actuación de Lezo en Cartagena es necesario considerar su trayectoria previa. Ingresó en la Armada a los doce años y participó en algunas de las operaciones navales más significativas de la Guerra de Sucesión Española. Sus mutilaciones, lejos de inhabilitarlo, fueron el precio de una formación empírica en el combate real. Este aspecto es crucial para el análisis crítico: Lezo no era un teórico de salón, sino un marino formado en la escuela del desastre y la supervivencia. Su conocimiento del enemigo británico era directo, y su escepticismo hacia las fortificaciones estáticas procedía de haber visto caer plazas consideradas inexpugnables .
El contexto geopolítico previo a 1741 es igualmente relevante. La llamada «Guerra de la Oreja de Jenkins» (1739-1748) fue el pretexto británico para asestar un golpe definitivo al comercio español en América . El incidente del capitán Jenkins, mostrando su oreja cercenada en el Parlamento, fue hábilmente utilizado por la facción belicista liderada por William Pitt para justificar una agresión largamente planeada . Tras el fácil éxito en Portobelo, el almirante Edward Vernon se convirtió en el hombre del momento en Londres, convencido de que Cartagena sería una conquista rápida que le abriría las puertas del dominio americano.
2. La batalla de Cartagena de Indias: desarrollo y decisiones críticas
El sitio de Cartagena, desarrollado entre marzo y mayo de 1741, constituye un caso de estudio sobre la asimetría de fuerzas y la importancia del mando unificado. La disparidad numérica era abrumadora: 186 naves británicas frente a seis navíos españoles; 27.000 hombres frente a unos 3.600 defensores, incluyendo marinos, infantes, milicianos criollos y flecheros indígenas . La historiografía británica posterior intentó minimizar la derrota atribuyéndola a las enfermedades tropicales, pero los partes militares revelan una realidad más compleja: fue la combinación de inteligencia táctica y tenacidad defensiva lo que doblegó al invasor .
2.1 La fase de Bocachica: resistencia y repliegue calculado
La primera línea defensiva, en la bocana de Bocachica, cayó tras dieciséis días de bombardeo incesante. La fortaleza de San Luis resistió más allá de lo esperado, pero Lezo ordenó su evacuación y la destrucción de su artillería para no conceder al enemigo una base de operaciones . Aquí se evidencia una característica del mando de Lezo: la flexibilidad estratégica. A diferencia de comandantes rígidos que habrían sacrificado sus fuerzas en una defensa estática hasta el último hombre, Lezo comprendió que la verdadera batalla se libraría en el interior de la bahía, donde el terreno y las condiciones jugaban a favor del defensor.
2.2 La decisión de hundir los propios barcos
Una de las decisiones más controvertidas y brillantes de Lezo fue el hundimiento de varios de sus propios navíos para obstruir los canales de acceso . Esta medida, que en apariencia destruía sus propios medios de combate, respondía a una lógica profunda: Vernon no podía utilizar su superioridad naval si no accedía a la bahía interior, y para ello necesitaba canales despejados. El sacrificio táctico de los barcos fue una jugada desesperada pero calculada, que revela una mentalidad defensiva moderna, más preocupada por la negación de ventajas al enemigo que por la conservación del material.
2.3 El asalto a San Felipe de Barajas: el punto de inflexión
El asalto nocturno al castillo de San Felipe de Barajas, en la madrugada del 20 de abril de 1741, constituye el momento culminante del sitio. Vernon había desembarcado a sus mejores tropas al mando del general Wentworth, confiado en una victoria rápida. Sin embargo, Lezo había preparado el terreno: trincheras adelantadas, fosos que inutilizaron las escalas de asalto británicas y una disciplina de fuego que convirtió la pendiente del cerro en una trampa mortal . Las bajas británicas superaron los mil hombres en pocas horas, mientras los defensores apenas sufrieron pérdidas .
Este episodio merece un análisis detenido: la derrota británica no fue producto del azar o del clima, sino de una superioridad táctica hispana. Mientras Vernon y Wentworth mantenían una relación tormentosa y descoordinada, Lezo y el virrey Sebastián de Eslava, pese a sus diferencias personales, lograron mantener un mando unificado sobre la defensa . La «fiebre amarilla» asoló el campamento británico después de la batalla, no antes: fueron las lluvias y la humedad del terreno, sumadas a la imposibilidad de abastecerse, las que remataron a un ejército ya derrotado moral y militarmente.
3. Las consecuencias inmediatas: la victoria y el conflicto de narrativas
La retirada británica el 20 de mayo de 1741 fue total y desastrosa. Se estima que entre 9.000 y 11.000 soldados británicos perdieron la vida, junto con 50 barcos y 1.500 cañones abandonados . La derrota fue de tal magnitud que el rey Jorge II prohibió a sus historiadores escribir sobre ella, y las medallas conmemorativas que Vernon había mandado acuñar con la inscripción «La arrogancia española humillada por Vernon» hubieron de ser retiradas discretamente .
Sin embargo, paradójicamente, el héroe de Cartagena murió pocos meses después, en septiembre de 1741, probablemente víctima de las mismas fiebres que diezmaron al enemigo o de una infección contraída durante el asedio . Su muerte prematura impidió que pudiera defender su versión de los hechos ante las tensiones que surgieron con el virrey Eslava. Este último, en sus informes oficiales, tendió a minimizar el papel de Lezo para engrandecer el suyo propio, iniciando un proceso de oscurecimiento de la figura del marino que duraría siglos .
4. Crítica historiográfica: entre la Leyenda Negra y la reivindicación nacionalista
El estudio de la batalla de Cartagena y de la figura de Blas de Lezo se ha visto afectado por dos corrientes historiográficas contrapuestas. Por un lado, la historiografía británica tradicional silenció o minimizó sistemáticamente la derrota, atribuyéndola exclusivamente a factores climáticos y sanitarios. Esta narrativa, hábilmente difundida durante siglos, formó parte de la construcción de la «Leyenda Negra» que presentaba a España como un imperio decadente incapaz de lograr victorias militares por mérito propio .
Por otro lado, en las últimas décadas, especialmente desde finales del siglo XX, se ha producido una reivindicación a menudo acrítica de Blas de Lezo, elevado a la categoría de héroe nacional indiscutible. Esta corriente, comprensible como reacción al olvido histórico, corre el riesgo de caer en una mitificación igualmente deformante. La figura de Lezo merece un análisis equilibrado que reconozca sus indudables méritos tácticos sin ocultar las complejidades de su carácter y las disputas internas que marcaron el final de su carrera.
Un aspecto particularmente revelador de esta tensión historiográfica es la correspondencia entre Lezo y Vernon antes de la batalla. La respuesta de Lezo al almirante británico —»Puedo asegurarle a Vuestra Excelencia, que si yo me hubiera hallado en Portobelo, se lo habría impedido» — revela un temperamento orgulloso y desafiante que, si bien era adecuado para mantener la moral de sus tropas, también refleja una personalidad poco dada a la diplomacia. Este rasgo pudo contribuir a sus dificultades para gestionar la relación con Eslava y a que su figura quedara postergada en los informes oficiales.
5. Legado y significación actual
La victoria de Cartagena tuvo consecuencias geopolíticas de primer orden: España mantuvo su dominio en el Caribe durante siete décadas más, hasta las guerras de independencia hispanoamericanas . Paradójicamente, algunos historiadores señalan que esta prolongada presencia española en el Caribe y el Golfo de México resultó determinante para la independencia de Estados Unidos, al proporcionar bases y apoyo logístico a los rebeldes norteamericanos .
En el ámbito de la memoria histórica, la recuperación de Blas de Lezo en el siglo XXI constituye un fenómeno cultural notable. La Armada Española ha honrado su memoria dando su nombre a una fragata de la clase Álvaro de Bazán, la Blas de Lezo (F-103), que en 2005 participó en los actos del bicentenario de Trafalgar ante la atónita mirada británica . Este gesto, cargado de simbolismo, representa la reivindicación de una memoria largamente silenciada.
Conclusiones
El análisis crítico de la figura de Blas de Lezo y de la batalla de Cartagena de Indias permite extraer conclusiones matizadas:
1. Mérito militar objetivo: La victoria española de 1741 fue el resultado de una combinación de factores tácticos, estratégicos y humanos en los que el mando de Lezo resultó determinante. La disparidad de fuerzas y el resultado final avalan su condición de uno de los estrategas navales más destacados del siglo XVIII.
2. Complejidad del personaje: Lezo fue un militar de carácter firme, formado en la experiencia del combate y dotado de una flexibilidad táctica poco común en su época. Sin embargo, su personalidad pudo contribuir a las tensiones que oscurecieron su figura en los informes oficiales.
3. Deconstrucción de narrativas: El estudio riguroso de la batalla, basado en fuentes primarias como las conservadas en el Archivo General de Indias, desmonta tanto la versión británica tradicional que atribuye la derrota exclusivamente al clima, como las versiones hagiográficas que presentan a Lezo como un héroe incontestado por sus contemporáneos .
4. Memoria e identidad: La recuperación contemporánea de Lezo responde a necesidades identitarias de la España actual, que busca en su pasado militar figuras que contrarresten siglos de difusión de la Leyenda Negra. Esta reivindicación, legítima en sí misma, debe basarse en el rigor histórico y no en la mitificación acrítica.
Blas de Lezo, el Mediohombre que defendió Cartagena con un puñado de soldados frente al mayor ejército jamás visto en América, merece un lugar destacado en la historia militar no por su condición de héroe intachable, sino por la evidencia de su capacidad estratégica y su inquebrantable determinación. Su figura, rescatada del olvido, nos recuerda que la historia es siempre un campo de batalla donde las narrativas se construyen, se silencian y, finalmente, se recuperan con el paso del tiempo.
Referencias documentales
La investigación sobre Blas de Lezo y la batalla de Cartagena se fundamenta en fuentes primarias custodiadas en el Archivo General de Indias de Sevilla, cuyos fondos documentales sobre la defensa de Cartagena (1741-1742) han sido parcialmente digitalizados y pueden consultarse a través del Portal de Archivos Españoles (PARES) . Destaca especialmente la «Relación del sitio de Cartagena de Indias. Año de 1741», manuscrito atribuido a Sebastián de Eslava y Pedro de Mur, conservado en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, que constituye un testimonio de primera mano sobre el desarrollo del asedio . Complementariamente, los archivos históricos colombianos, como el Archivo General de la Nación en Bogotá, conservan documentación sobre el periodo virreinal que permite contextualizar la importancia estratégica de Cartagena en el entramado defensivo del Imperio español .
A continuación transcribo íntegramente la carta que el almirante inglés Edward Vernon envió a Blas de Lezo tras la toma de Portobelo, así como la célebre respuesta del almirante español. Este intercambio epistolar, fechado a finales de 1739, es un documento histórico fundamental que refleja la arrogancia inicial británica y la determinación española, anticipando el espíritu con que se libraría la batalla de Cartagena de Indias en 1741 .
Contexto del intercambio
Tras la fácil victoria británica en Portobelo (Panamá) en noviembre de 1739, donde las defensas españolas eran precarias, el almirante Edward Vernon, en un acto de extrema arrogancia, decidió escribir a Blas de Lezo, que se encontraba en Cartagena de Indias. La carta no solo buscaba proponer un intercambio de prisioneros, sino también regodearse de su triunfo y menospreciar la capacidad defensiva española . La respuesta de Lezo, en términos mucho más rudos de lo habitual en la época, dejó claro desde el primer momento el temple del «Mediohombre» .
Carta del almirante inglés Edward Vernon a Blas de Lezo
La misiva, fechada el 27 de noviembre de 1739 en Portobelo, dice textualmente :
Señor:
Esta se entrega a V. E. por Don Francisco de Abarca y en alguna manera V. E. puede extrañar que su fecha es de Portovelo. En justicia al portador, es preciso asegurar a V. E. que la defensa que se hizo aquí era por el Comandante y por los de debajo de su mando, no pareciendo en los demás ánimo para hacer cualquiera defensa.
Espero que de la manera que he tratado a todos, V. E. quedará convencido de que la generosidad a los enemigos es una virtud nativa de un Ingles, la cual parece más evidente en esta ocasión, por haberlo practicado con los españoles, con quienes la nación inglesa tiene una inclinación natural, vivir bien que discurro es el interés mutuo de ambas Naciones.
Habiendo yo mostrado en esta ocasión tantos favores, y urbanidades, además de lo capitulado, tengo entera confianza del amable carácter de V. E. (aunque depende de otro) los Factores de la Compañía de la Mar del Sur en Cartagena, estarán remitidos inmediatamente a la Jamaica, a lo cual V. E. bien sabe tienen derecho indubitable por tratados, aún seis meses después de la declaración de la guerra.
El Capitán Pelanco debe dar gracias a Dios de haber caído por Capitulación en nuestras manos, porque sino, su trato vil, y indigno, de los ingleses, había tenido de otro un castigo correspondiente.
Y soy Señor de V. E. su mas humilde servidor D. Eduardo Vernon Burford — Portovelo— 27 de Nbre de 1739.
La respuesta de Blas de Lezo
La contestación de Lezo, fechada el 24 de diciembre de 1739 a bordo del navío Conquistador en la Bahía de Cartagena de Indias, es un modelo de firmeza y dignidad que contrasta con la arrogancia de Vernon :
Exmo. Sor. —Muy Sr mío:
He recibido la de V. E. de 27 de Noviembre que me entregó Don Francisco de Abarca y antecedentemente la que condujo la Valandra que trajo a Don Juan de Armendáriz. Y en inteligencia del contenido de ambas diré, que bien instruido V. E. por los factores de Portovelo (como no lo ignoro) del estado en que se hallaba aquella Plaza, tomó la resolución de irla a atacar con su esquadra, aprovechándose de la oportuna ocasión de su imposibilidad (de defenderse), para conseguir sus fines, los que si hubiera podido penetrar, y creer que las represalias y hostilidades que V. E. intentaba practicar en esos mares, en satisfacción de las que dicen habían ejecutado los españoles, hubieran llegado hasta insultar las plazas del Rey mi Amo, puedo asegurar a V. E. me hubiera hallado en Portovelo para impedírselo, y si las cosas hubieran ido a mi satisfacción, aún para buscarle en otra cualquiera parte, persuadiéndome que el ánimo que le faltó a los de Portovelo, me hubiera sobrado para contener su cobardía.
La manera con que dice V. E. ha tratado a sus Enemigos, es muy propia de la generosidad de V. E. pero rara vez experimentada en lo general de la nación, y sin duda la que V. E. ahora ha practicado, sería imitando la que yo he ejecutado con los vasallos de S. M. B. en el tiempo que me hallo en estas costas (y antes de ahora,) y porque V. E. es sabido de ellas, no las refiero, porque en todos tiempos es sabido practicar las mismas generosidades, y humanidades con todos los desvalidos; y si V. E. lo dudare podrá preguntárselo al gobernador de esa isla quien enterará a V. E. (de todo lo que llevo expresado, y conocerá V. E. que lo que yo he ejecutado en beneficio de la nación inglesa excede a lo que V. E. por precisión y en virtud de Capitulaciones debía observar.
En quanto el encargo que me hace V. E. de que sus paisanos, hallarán en mi la misma correspondencia que los míos han experimentado en esta ocasión y que solicité que los factores del sur sean remitidos a Jamaica, inmediatamente diré, que no dependiendo esta providencia de mi arbitrio, no obstante, practiqué las diligencias convenientes con el gobernador de esta plaza, a fin de que se restituyan a esa isla; pero parece que sin orden del rey no puede practicar esta disposición, respecto de que son Ministros de ambos soberanos, en la comisson que manexan; Y en correspondencia Yo quedo para servir a V. E. con las más segura voluntad, y deseo le guarde Dios muchos años.
A bordo del Conquistador en la Bahía de Cartagena de Yndias. 24 de Diziembre de 1739. BLM de V. E. su más atento servidor
— Don Blas de Lezo
Significado histórico de las cartas
Este intercambio es revelador por varias razones:
1. Arrogancia británica: La carta de Vernon, escrita desde una plaza recién conquistada, infravalora por completo al enemigo y da por hecho que puede imponer sus condiciones, incluyendo la liberación de prisioneros .
2. La dignidad de Lezo: La respuesta del almirante español es un dechado de cortesía formal, pero en el fondo es un correctivo demoledor. Al afirmar que le «hubiera sobrado para contener su cobardía», Lezo no solo defiende su honor, sino que lanza una advertencia profética: lo que ocurrió en Portobelo no volverá a suceder mientras él esté al mando .
3. Anticipación del conflicto: Estas cartas muestran que Vernon, cegado por su éxito, no supo interpretar la advertencia de Lezo. Dos años después, en 1741, la historia le demostraría que el «ánimo» que le faltó a los defensores de Portobelo, Lezo lo tuvo de sobra en Cartagena de Indias para infligir a la Armada Británica una de sus mayores derrotas históricas .
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