Político social
Marx Y Satán: Richard Wurmbrand

Aunque la teoría política marxista sea esencialmente atea, no podemos descartar la posibilidad de que Karl Marx, a nivel personal, no sea ateo, sino, más bien satanista; esto es lo que escribe en un poema: «Quiero vengarme de Aquel que reina arriba» (Invocación de un desesperado). Fijémonos bien que aquí Marx no niega la existencia de Aquel, o sea, de Dios, sino que quiere vengarse de Él. Por otra parte, Marx se refiere a Satanás como «el inefable príncipe de las tinieblas que reina en la tierra» o «el dios de luz». En cambio, a Jesucristo lo llama «el maldito Nazareno» o «el rey impotente». Marx parece que tiene una fascinación por el Demonio; así lo expresa de modo enfermizo en un poema, titulado El jugador: «Los vapores infernales suben y llenan el cerebro, / hasta que enloquezco y mi corazón cambia totalmente. / ¿Ves esta espada? / El príncipe de las tinieblas me la vendió. / Para mí, él marca el compás del tiempo y da las señales. / Siempre más descaradamente bailo la danza de la muerte». Sólo entonces, pues, desde este supuesto satanismo, este maestro de la sospecha se propone erradicar la idea de Dios, habida cuenta de la imposibilidad metafísica de aniquilarlo: «La idea de Dios es la clave de una civilización pervertida y ésta debe ser destruida». Esta tesis, acerca del satanismo de Marx, es de Richard Wurmbrand (1909-2001), el cual, pese a profesar el error del protestantismo, merece mis respetos por haber combatido la intrínseca depravación del comunismo y haberlo padecido, de hecho, estando en la cárcel durante catorce años, a causa de la represión de las autoridades comunistas de Rumanía. Wurmbrand demuestra, sobre la base de los propios escritos de Marx, que su inspiración era satánica; esto es lo que sostiene en su libro Marx & Satan (en inglés) o El Marx desconocido (en español). —————
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