Historia

Santuario Virgen de Bojacá

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El Santuario de Nuestra Señora de la Salud en Bojacá (Cundinamarca, Colombia) es uno de los centros de peregrinación más importantes del país, conocido popularmente como la «Roma Chiquita» por su gran devoción mariana y la multitud de fieles que lo visitan diariamente en busca de salud, protección y favores espirituales.

Orígenes de la devoción (siglo XVIII)

La historia del santuario se remonta a 1739, cuando el español don José Pérez, oriundo de Granada (España) y establecido en la región de Bojacá tras casarse con una heredera local, trajo desde España un hermoso lienzo de Nuestra Señora de los Dolores (también llamada Virgen de las Angustias). Instaló la imagen en el oratorio privado de su hacienda «Cortés», donde comenzó a recibir favores y milagros tanto para él como para sus vecinos.

Al sentir cercana su muerte, don José Pérez donó el cuadro a la iglesia parroquial de Bojacá. Tras su fallecimiento el 23 de junio de 1757, siendo párroco Fray Luis Acuña (de la Orden Agustina), la imagen fue trasladada solemnemente al templo principal. Allí, los fieles comenzaron a rendirle un culto cada vez más fervoroso debido a los numerosos milagros y favores recibidos, especialmente relacionados con la salud. Por esta razón, decidieron proclamarla patrona del lugar bajo el título de Nuestra Señora de la Salud de Bojacá y la entronizaron en el altar mayor.

Desarrollo de la devoción y el santuario

La devoción creció de forma lenta pero constante durante los siglos siguientes. En 1922, el párroco Fray Hilarión García instituyó la fiesta anual de Nuestra Señora de la Salud, fijándola en el segundo domingo de septiembre (cercano a la fiesta de los Dolores), con el lunes siguiente como día de las fiestas patronales del pueblo.

A partir de 1946, con la llegada del P. Fray Eliseo de Álava, se impulsó fuertemente el santuario. Otro personaje clave fue el Hermano Higinio Hernández (fallecido en 1978), quien recorrió incansablemente Cundinamarca y departamentos vecinos promoviendo la devoción y atrayendo miles de peregrinos.

Hoy el santuario forma parte de la Parroquia San Lorenzo Mártir, administrada por los Padres Agustinos, y recibe miles de visitantes cada día. Es famoso por las bendiciones de vehículos (una tradición muy arraigada entre conductores), las misas frecuentes (¡a veces cada hora!), y los testimonios de curaciones físicas y espirituales.

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