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Bruselas mira preocupada hacia la paz en Colombia
«El Acuerdo de Paz cumple ya diez años en noviembre de 2026, y falta mucho para que se cumpla todo lo acordado. Impulsarlo en su totalidad, incluyendo la continuidad de la Justicia Especial para la Paz, será el mayor desafío del nuevo gobierno de Colombia», explica a DW, en Bruselas, María Pía Alvira, directora del Departamento para América Latina de la organización sueca Civil Rights Defenders.
«La Unión Europea (UE) puede seguir haciendo una diferencia real en la construcción de paz, reforzando el papel que ha venido desempeñando con constancia y credibilidad. Su acompañamiento político y diplomático sigue siendo importante», agrega Alvira.
El momento que vive Colombia es crucial: elecciones a fin de mes, diálogos inconclusos con grupos armados ilegales, repunte de la violencia. Por eso, las miradas se dirigen hacia allí. Por ejemplo, la de eurodiputados de cuatro grupos políticos del Parlamento Europeo, que se pronunciaron esta semana a favor de renovar el compromiso con la paz.
Más de dos décadas de apoyo
«Desde el 2000, con nuestros laboratorios de paz, la UE viene acompañando a Colombia», explicaba el enviado especial para la paz de Colombia, Adrianus Koetsenruijter. En la conferencia «Juventud, democracia y construcción de paz» -organizada por la Red Internacional de Derechos Humanos Europa (RHIDE), -, el diplomático europeo apuntó que el apoyo y la cooperación europea se han enfocado en los grupos sociales con dificultad para defender sus intereses; también en regiones vulnerables como las fronteras con Venezuela y con Ecuador, en la costa del Pacífico.
«Más del cincuenta por ciento de nuestra cooperación ha sido con organizaciones sociales que, a falta de responsabilidad del sector público, han asumido tareas de paz, educación, asistencia social», agregó.
En este sentido, cabe recordar también que el fondo fiduciario que la UE aprobó para implementar el acuerdo de paz preveía 95 millones de euros, que fueron destinados -entre el 2016 y 2021- al desarrollo rural, a la inserción de excombatientes, y también al desarrollo de instituciones de la «justicia especial para la paz» (JEP). Y si bien ese fondo se acabó, la UE ha seguido cooperando y, por ejemplo, mediando en diálogos de paz con otros grupos armados.
Fuente: Dw