Hace diez años escribí sobre este asunto clave, pero vuelvo a la carga con otros argumentos en vista de la insistencia en recurrir a expresiones que estimamos erradas. Como es sabido, el lenguaje sirve para pensar y para transmitir pensamientos; en la medida en que se desfiguran los términos, se dificulta y entorpece lo dicho.
El generalizado empleo de “clase social” proviene de la concepción marxista de una naturaleza distinta del proletario y el burgués para así sustentar la teoría de la explotación, lo cual daría lugar al concepto atrabiliario del polilogismo, es decir que aquellos tendrían una estructura lógica distinta, lo cual nunca explicó ningún marxista en qué consistirían los hilados lógicos de uno y otro y en qué se diferenciarían del silogismo aristotélico, y para dar lugar a la idea de “clase trabajadora”, que remite exclusivamente a quienes se desempeñan en ciertos empleos excluyendo a otros.