Nota: Léase sinónimo de locura por sinónimo de lógica
La locura de la autopercepción llegó a su cumbre: los «therians» son avalados por los medios
En Argentina, un estúpido disfrazado de perro mordió a una joven y los grandes medios cubrieron la noticia avalando toda esta locura.
Cuando se aceptó la locura que un hombre podía ser mujer por la mera autopercepción, todavía existían algunas defensas en el debate público que se preguntaban, como ironía retórica, que, si de autopercibirse dependiera la cuestión, por qué uno no puede considerarse como un perro o un gato. Esto, considerado hasta hace poco como sinónimo de lógica absoluta, ahora no lo es tanto. Desde hace unos meses atrás, los medios del mainstream comenzaron a informarnos sobre la «comunidad Therian». Es decir, las personas que se identifican y viven como perros, lobos, gatos y otros mamíferos cuadrúpedos. La moda ya se está extendiendo y ahora uno se puede encontrar en cualquier ciudad con una persona en cuatro patas con una careta ladrando.
“Por mi forma de ser y de sentir, sé que soy un zorro”, dijo el joven «Lexi» en una entrevista a Nuevo Diario de Santiago del Estero, donde se le trata con toda la comprensión que supuestamente merece alguien que «dice y expresa» su identidad. En el artículo, se comenta que este trastornado cuenta con el respaldo de su familia. Esto también deja muy en claro el nivel de la problemática social.
Sin embargo, en las últimas horas, la cuestión se puso un poco más seria cuando se registró el primer altercado en la provincia de Córdoba. Una de estas personas que anda en cuatro patas y con máscara de perro mordió a una chica en el tobillo, luego de olerle las piernas.
«Una mujer denunció que hija fue mordida en un tobillo por un therian», escribió Infobae, antes de pasar a describir que se trata de un nuevo fenómeno de «personas que se perciben como un animal y actúan como tal». Por su parte, A24 también tituló que «un therian mordió a una mujer por la calle».
calle».
La madre de la víctima comentó que no sabía el porqué su hija no quería ir sola al colegio. Finalmente le comentó que uno de estos energúmenos disfrazados la mordió en el tobillo. La mujer no hizo la denuncia policial, pero hubiese sido muy aleccionador que el autopercibido perro enfrente las consecuencias legales de una lesión por parte de un ser humano que anda haciendo estupideces.
Afortunadamente, en las redes sociales como X se ha leído mucho más sentido común que en los medios tradicionales, limitados a hablar de personas con autopercepción animal, desde una óptica comprensiva. Estos sucesos también explican la pérdida de influencia de los grandes medios, que muchas veces no reflejan el sentir del hombre común, que se indigna con situaciones de esta naturaleza.
En lugar de analizar seriamente con psicólogos y especialistas el fenómeno de la denominada «teriantropía«, como están haciendo muchos portales y programas de televisión por estas horas, sería más interesante indagar sobre qué pasa por la cabeza de personas que evidentemente no tienen necesidades (por lo que se ve por el respaldo económico de las familias), como para terminar haciendo estas estupideces. No es casualidad que estos delirantes sean todos jóvenes malcriados de clase media, mientras que no han encontrado autopercibidos perros en hombres que tienen que mantener una familia y viajan en tren a las seis de la mañana para ir a trabajar.