Las iglesias cristianas del sur del Líbano, que albergan tesoros arqueológicos de la época romana y hasta monasterios vinculados a Santa Elena, enfrentan un futuro incierto, ante el uso de sus infraestructuras por parte del grupo terrorista Hezbolá como trincheras en los ataques contra Israel.
El hallazgo de un túnel bajo una iglesia en la ciudad de Khiam, al sur de Líbano, por la Brigada Givati confirma la existencia de un “una ruta subterránea» en el terreno del establecimiento religioso. En un comunicado, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) revelan que una inspección en la iglesia permitió detectar la reactivación de tres nuevos pozos de túnel construidos por Hezbolá hace dos años, cuyo objetivo era albergar armas e indumentaria doméstica como colchones, alimentos y suministros.