Al día de hoy la guerrilla del ELN, que atenta abiertamente contra las instituciones y la fuerza pública, está anunciando una nueva fase: trasladar el conflicto a los centros urbanos, escalar la presión mediante amenazas a las principales ciudades –incluida la capital– y convertir a la población civil en rehén político. Ese es el escenario que busca construir: un Estado paralizado, una ciudadanía intimidada y un gobierno forzado a negociar desde la debilidad.
Pero no bastó el paro armado, justificado supuestamente por decisiones del presidente Donald Trump. Ahora, con el uso de tecnología avanzada, drones y explosivos, el ELN atacó la base militar No. 27, adscrita al Batallón de Infantería No. 14, en Aguachica (Cesar), ocasionando la muerte de siete militares –seis soldados profesionales y uno regular– y dejando heridas a 37 personas más.