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Caravanas militares nocturnas en Cuba evidencian que la dictadura entró en fase de pánico

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Sobre estas caravanas militares en Cuba hay varias conjeturas. Una de ellas apunta al probable traslado de armamento pesado hacia otras provincias. También existe la sospecha de una jornada intensiva de ejercicios de preparación combativa, movilizaciones de milicias y prácticas de las Brigadas de Producción y Defensa.

En medio de los bombardeos de Estados Unidos contra Irán, que se registran a solo dos meses de la captura de Nicolás Maduro, el régimen cubano despliega caravanas militares nocturnas en la isla. Apenas se oculta el sol, comienzan a circular los «Carros de Tropas Especiales» o «avispas negras» con los uniformados de la dictadura a bordo, en las calles de La Habana y de Vía Blanca.

«Patrullas y carros estatales custodian la columna de unidades que forman en Carretera Central. Me llamó la atención la hora y que, a pesar de ser grande, iban sigilosos, como tratando de pasar desapercibidos», relató una fuente a 14yMedio

Todo ello ocurre mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apuesta a una eventual “toma amistosa” de Cuba y la dictadura insiste en la necesidad de estar listos, para así “enfrentar y derrotar” cualquier agresión.

La mirada de Washington a la isla activa al régimen, revela una fuente de The Atlantic, tras asegurar que el mandatario norteamericano ya contempla este territorio como su próximo objetivo en la estrategia que operó contra Venezuela e Irán, porque «Cuba es una nación en fracaso, cuyos gobernantes han sufrido un gran revés con la pérdida del apoyo de Venezuela y con México dejando de enviarles petróleo».

Todo ello ocurre mientras el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, apuesta a una eventual “toma amistosa” de Cuba y la dictadura insiste en la necesidad de estar listos, para así “enfrentar y derrotar” cualquier agresión.

La mirada de Washington a la isla activa al régimen, revela una fuente de The Atlantic, tras asegurar que el mandatario norteamericano ya contempla este territorio como su próximo objetivo en la estrategia que operó contra Venezuela e Irán, porque «Cuba es una nación en fracaso, cuyos gobernantes han sufrido un gran revés con la pérdida del apoyo de Venezuela y con México dejando de enviarles petróleo».

Guerra paranoica 

Sobre estas caravanas militares en Cuba hay varias conjeturas. Una de ellas apunta al probable traslado de armamento pesado hacia otras provincias. También existe la sospecha de una jornada intensiva de ejercicios de preparación combativa, movilizaciones de milicias y prácticas de las Brigadas de Producción y Defensa.
Ambas órdenes habrían provenido del jefe del régimen cubano, Miguel Díaz-Canel, luego de asistir a las prácticas de tiro del Ejército, contribuyendo con la imagen de mostrar su compromiso de “enfrentar y derrotar” cualquier conflicto armado.

Sin embargo, esta cadena de sucesos solo forma parte del calendario de maniobras del régimen, para sostener su narrativa de «guerra de todo el pueblo», desplegada después de la captura en Caracas de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses que dejó un mínimo de 32 militares cubanos muertos, quienes integraban el primer anillo de seguridad del dictador.

Desde este episodio, La Habana presentó a los fallecidos como héroes y reactivó su discurso de defensa, para evitar referirse a la tensión interna de las cárceles, tras filtrarse un motín en la prisión de Canaletas en Ciego de Ávila. Nadie de la cúpula reconoce “el incidente” donde varios reos perdieron la vida y otros resultaron heridos. Sólo los familiares de las víctimas han alzado la voz sin tampoco precisar el número de caídos.

Explosiones en estado de alerta

La dictadura está en estado de alerta. Así lo evidencian las caravanas militares junto a las explosiones que se reportan en la zona de El Vedado, donde los estallidos secos de los ejercicios militares se imponen ante la ausencia del ruido de los almendrones y los constantes apagones que silencian hasta el murmullo de los ventiladores.

En el caso de las calles de La Habana, estas maniobras del castrismo son atribuidas a la  presión de Estados Unidos después de que guardacostas cubanos interceptaran una lancha rápida procedente de Florida cerca de cayo Falcones, en Villa Clara. Hasta ahora la versión oficial sostiene que los ocupantes dispararon primero y ello activó el protocolo de defensa de fronteras marítimas de la dictadura que dejó cuatro muertos y seis heridos. El régimen de Miguel Díaz-Canel afirma que portaban armas, explosivos y cumplían con planes de infiltración. Sin embargo, la ciudadanía cuestiona el procedimiento, porque murieron cubanos en aguas nacionales.
Fuente: Panampost

 

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