El 18 de octubre de 1619 una señora muy sencilla y devota de la Virgen, encontró una tablilla rústica y vieja de no más de 3 milímetros de grosor en la iglesia de Almaguer, donde una imagen llamativa se resaltó, allí se apareció la Virgen de Los Milagros. Desde entonces los devotos almguereños celebran los favores de su patrona.[/caption] Terminado el ataque, los afligidos e indefensos habitantes corrieron hacia las ruinas de la iglesia, verificando con dolor que el antiguo altar de madera, traído por los españoles hace cuatro siglos, estaba completamente destruído junto con el Sagrario y la Eucaristía en él custodiada; sacrilegio que valió posteriormente a los guerrilleros la enérgica excomunión del Arzobispo de Popayán, monseñor Iván Antonio Marín López. Sin embargo, para indecible asombro de los presentes, la más ilustre y antigua habitante de Almaguer, la piadosa imagen de la Virgen de los Milagros, patrona del pueblo, permanecía intacta entre los escombros. Muchos lloraron de emoción ante una escena que recuerda lo ocurrido en el Calvario. En el auge del poder de las tinieblas, Nuestro Señor Jesus Cristo consintió que contra Él hiciesen todo, muriendo en la Cruz para redimir al género humano, pero no permitió que su Madre Santísima, que permanecía de pie junto a Él, con las santas mujeres, siquiera fuese tocada. La prodigiosa protección sobrenatural de la patrona de Almaguer es vista por sus habitantes como un “milagro”, aunque aguardando, claro está, el veredicto de la Iglesia. “Fue algo sublime, algo divino que nos hace renacer la fe para surgir de nuevo”, exclamó el alcalde Fabio Gómez Renjifo, al tiempo que condenaba el atentado “casi satánico” de los guerrilleros. La fe de los almaguereños, templada en la adversidad y confirmada por ese episodio sobrenatural, los hizo sobreponerse al ataque, ocurrido el pasado 31 de marzo. Emprendieron con renovado ánimo la reconstrucción del pueblo y se preparan a conmemorar en los próximos días los 450 años de la fundación del pueblo, hecha por cédula real el 19 de agosto de 1551. En cierto sentido, el via crucis de la para muchos ignota Almaguer es una imagen de lo que ocurre con Colombia, dilacerada y semi destruída por crueles narco-guerrilleros comunistas. Los cuales, como acaba de denunciar el Arzobispo de Bogotá, Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, “cayeron en la infamia y el cinismo”, participando en un proceso de “paz” basado “en la incoherencia y en la mentira”. El “milagro” de Almaguer debe constituir para Colombia entera un motivo de ánimo, de confianza y de esperanza en el auxilio de la Providencia para la derrota de las guerrillas y el renacer de la nación. La Virgen no abandona a los que de veras creen y confían en Ella. En la misma provincia del Cauca, a pocos quilómetros de Almaguer, ocurre en estos días un hecho de naturaleza diferente, pero también edificante y que merece ser conocido en el mundo entero. Se trata del ultimátum que más de 7 mil indígenas del pueblo de Silvia hicieron a las guerrillas FARC, para que entreguen cuanto antes, sin condiciones, a tres expertos alemanes recién secuestrados, que se dedican a enseñar a los indios a substituir cultivos ilegales. Según el periódico El Tiempo, los indígenas, a pie, teniendo como simples armas sus bastones y su justa indignación ante el atropello guerrillero, están recorriendo las montañas de la región para obtener la liberación de sus tres benefactores. Un ejemplo de coraje para Colombia y el mundo. Gonzalo Guimaraens es analista político. E-mail: cubdest@cubdest.org Fuente: cubdest.org]]>

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