En Cuba, los portavoces de las narcoguerrillas FARC, en interminables diálogos de “paz” con el gobierno colombiano, declararon que nunca tuvieron, y ni siquiera tienen, la intención de abandonar las armas de un momento para otro. Dos frases del portavoz de las FARC, Andrés París, en conferencia de prensa en La Habana, hablan por sí mismas sobre las reales intenciones de los narcoguerrilleros: “Nadie ha planteado en las FARC ni se lo hemos dicho al Gobierno, en ningún momento, que va a haber un solo momento de entrega de armas. Repetimos, nadie va a tener la foto de la entrega de armas de las FARC”. Como si hubiera quedado alguna duda, el portavoz guerrillero remató: “La entrega de las armas no existe como figura ni está en el lenguaje ni en nuestro diccionario” (Telesur, del 26-08-2014, presenta la versión más completa). En otras palabras, los narcoguerrilleros podrán continuar armados por un tiempo indeterminado, mientras se desarrollen las actuales o futuras conversaciones de “paz”, porque siempre tendrán alguna excusa de falta de garantías, o de lo que sea, con tal de no entregar las armas.  Mientras tanto, desde La Habana, las FARC, maltrechas militarmente, continuarán restañando heridas, ganando tiempo y recibiendo publicidad gratuita. Se está delante de una de las constataciones más graves sobre las endebles bases del proceso de “paz” de un país que parece resbalar, día a día, hacia el abismo izquierdista. Al mismo tiempo, en el plano político interno de Colombia, el todopoderoso Fiscal General Eduardo Montealegre, según denuncias realizadas por diversas personalidades, se dedica a perseguir judicialmente, de manera implacable, a aquellos opositores del presidente Santos que osen manifestarse como “enemigos” del proceso de “paz”. Varias figuras políticas de Colombia están llegando al punto de pedir asilo en el exterior, alegando esa persecución judicial. Es del caso mencionar que el acoso y acorralamiento seudo jurídico contra opositores, a través de la Fiscalía General, es un método que está siendo utilizado con deplorable eficacia por los gobiernos de izquierda de Venezuela y Ecuador, ambos vecinos de Colombia, y por el régimen comunista de Cuba contra los opositores. Las autoridades colombianas, actuando de esa manera, no dejan de agradar a su vecino, el gobierno autoritario de Venezuela; y también se congracian con el huésped de los procesos de “paz” con las narco-guerrillas, el régimen castrista. En ese contexto, anestesiada por una bonanza económica que lleva a muchas personas a desenchufarse temporalmente de las preocupaciones políticas, Colombia parece estar resbalando hacia la izquierda, con componentes de “ecuatorianización”, “venezuelanización” y “cubanización” tristemente inspirados en experiencias dolorosas de los respectivos países. Que los colombianos abran los ojos, antes de que sea tarde. El abismo talvez ya esté a pocos pasos. Apuntes de Destaque Internacional. Domingo 14 de septiembre de 2014. Responsable: Javier González. Para enviar su valiosa opinión, pedido de suscripción o desuscripción, etc., envíe e-mail a destaque2016@gmail.com


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