Por:  Watchup De Ma. V P

“Estuve en la gigantesca marcha que se desarrolló hoy, primero de abril, en Bogotá, contra el gobierno de Santos. Me dicen que los medios de comunicación mermelados han hecho malabares con sus cámaras tratanto de disminuir el impacto de la inmensa manifestación, con ingenuos trucos como los de captar imágenes de sectores vacíos de la Plaza de Bolívar.

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Santos y sus palafreneros no aprenden. Su derrota en el plebiscito no les enseñó nada: Por aquel entonces dijeron toda clase de mentiras, manipularon las encuestas, silenciaron la oposición, la calumniaron. Pero perdieron, porque los colombianos no somos tan zoquetes como ellos piensan. Hoy pasó lo mismo. La Plaza de Bolívar sí se llenó. Y se llenó no una, sino varias veces, porque como se trataba, no de una concentración, sino de una marcha, relativamente extensa y agotadora para personas adultas, que acudieron por miles, la gente entraba y al poco rato se iba, cansada. Hasta las 12:30, al menos, hora en que me retiré, seguía llegando gente. Y no hubo ni buses, ni almuerzos, ni trago gratis. Y no fue una manifestación de muchachitos estrenando hormonas, que luego no votan. No. Era gente adulta, pensante, que acudió voluntariamente a expresar su repudio a las FARC y al gobierno. El jefe natural del Partido Conservador, Andrés Pastrana, mezclado con la multitud, que lo aclamaba, sin temor ninguno. Los precandidatos azules, Martha Lucía Ramírez y el ex procurador Ordóñez. El eximio jurista liberal, el doctor Jaime Castro. El precandidato uribista Iván Duque. Dirigentes de los movimientos cristianos. Jóvenes católicos. Universitarios. Miles, centenares de miles de mujeres. Sindicalistas. Trabajadores humildes de Soacha y de Bosa. Elegantes damas de estrato seis. Todos marchamos, alegres, por Colombia. Sesenta o setenta mil personas marchamos alegres, en perfecto orden, gritando, eso sí, nuestras frustraciones contra un gobierno mentiroso y apátrida. QUÉ DIFERENCIA CON LAS MANIFESTACIONES DE LA IZQUIERDA, QUE SIEMPRE TERMINAN EN PEDRADAS, EN SAQUEOS, EN POLICÍAS HERIDOS. Hoy los policías nos miraban sonrientes, con sus cascos y sus escudos en el suelo, porque sabían que no los iban a necesitar. Y estoy seguro de que en el fondo de sus corazones acompañaron la marcha. Y los almacenes de la séptima, todos abiertos, sin temor a los saqueadores. Parecía una manifestación en Suiza. Es mi testimonio. Fue lo que vi. No tengo necesidad de mentir. Si me dicen mentiroso, tengo setenta mil testigos que corroborarán esta historia”  ]]>

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