Por: Santiago Escobar Camargo / Universidad Piloto de Colombia

Regresando al país, después de cinco meses de ausencia, percibí casi inmediatamente al bajarme del avión, en la mayoría de las personas, un estado psicológico, entremezclado principalmente de dos ingredientes: por un lado, una perplejidad somnolienta y por otro, una actitud tímida y pusilánime. Me preguntaba si aquella histórica votación del 2 de octubre, por la cual los Colombianos rechazamos enérgicamente (una vez más, a pesar de la aparatosa insistencia) los acuerdos claudicantes de la Habana, en los cuales se mostraba un Estado débil frente a una guerrilla petulante, una coalición de partidos entreguistas, frente a una osada imposición de unos narco- terroristas, y a su promotor principal, el Jefe de la Casa de Nariño (con muy bajo nivel de aceptación 21% iniciando el año) deslegitimando el estado de derecho. No es verdad que aquella ideología socialista que las FARC defienden a ultranza y que fue definida por el Premio Nobel de Literatura y uno de los hombres más importantes del Reino Unido, Sir Winston Churchill como: “La filosofía del fracaso, el credo de la ignorancia y la prédica de la envidia; su virtud inherente es la distribución igualitaria de la miseria”, hoy en día quiere ser impuesta a 48 millones de colombianos. En nombre del fantaseado “fast track”, quieren disolver la institucionalidad de un país, sometiendo a la nación con todas las prerrogativas a los delincuentes más peligrosos y que por esta vía  quieren imponernos. Es la razón para que este 1 de abril, salgamos  a las calles a defender lo poco que resta de la soberanía de Colombia, ante las falacias e inconsistencias de una clase política desgastada y corrupta. Colombia es por excelencia un país Católico, por eso es que exhortamos a las personas que creen en el orden, la moral y la justicia, a que por medio una resolución firme y contundente salgamos del estado de anestesia generalizado y defendamos todos juntos la votación del 2 octubre donde  los Colombianos  dijimos NO a la narco-guerrilla, no a las FARC y NO a los acuerdos de la Habana.]]>

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here