Les voy a contar una historia auténtica que leí en un libro mas no recuerdo los datos exactos: un día en una parroquia que no recuerdo el nombre, se murió el párroco. Y nombraron poco después su reemplazo. Este padre nuevo solía rezar una misa particular en la madrugada. Y la primera vez que lo hizo, al llegar al Ofertorio, empezó a escuchar unos ruidos espantosos a sus espaldas. cadenas que chocaban, y todo tipo de estruendos. Volvía la cara para mirar y paraban. Se volvía para el altar y recomenzaba la parafernalia. Por supuesto el Padre quedaba asustado y preocupado. Al día siguiente la misma historia. Y así toda la semana.  Obviamente preocupado decidió contarle lo que pasaba al Obispo. Y este le sugirió que hiciera una investigación en todas las cosas de la parroquia, incluyendo las cuentas y estado financiero.  Y ahí fue que el Padre descubrió que el Párroco anterior, no había rezado varias misas por difuntos, que ya le habían sido pagadas. Y sospechó entonces que los ruidos eran provocados por esas almas en pena, que estaban esperando en el purgatorio que les rezaran esas misas. Y que tanto deseo de ese alivio tenían, que consiguieron de Dios el permiso para venir a asustar al nuevo Párroco y cobrar sus misas. Al día siguiente el Párroco comenzó a rezar las misas en deuda y los ruidos cesaron en el acto. De esta historia que garantizo la verdad, aunque no recuerdo nombres ni lugares, nos da una idea de la aflicción con que las almas del purgatorio ansían nuestras oraciones. Ellas no pueden rezar ni un Ave María que les mitigue sus penas, pero nosotros con un Padre Nuestro les podemos abreviar en gran cantidad su sufrimiento.  ]]>

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