Un problema susceptible de valoración moral: Independientemente de que defender la familia sea una carta que le permite a un político con una mínima inversión publicitaria aumentar de forma inmediata y drástica su caudal electoral. La realidad demuestra que la Nación entera le está diciendo a la Corte Constitucional: ¡Basta ya! Con nuestros hijos no se meta. La Corte atravesó la frontera de la tolerancia y peligrosamente empujó la opinión pública a un estado de desobediencia civil pasiva que irreparablemente conduce a este organismo a un resquebrajamiento profundo de su autoridad en un momento histórico dramático en donde las instituciones necesitan estar más fortalecidas que nunca. No falta sino la declaratoria formal de resistencia civil por parte de los Consejos y las Escuelas de Padres de los colegios públicos y privados a las sentencias de la Corte Constitucional, a la Ley 1620 de 2013 sobre derechos sexuales y reproductivos y al Decreto Reglamentario 1965, firmado por la ex ministra de educación. La opinión pública parece haberse dado cuenta que los temas de identidad sexual e institución familiar son susceptibles de valoración moral y por lo tanto pertenecen al ámbito de la patria potestad, la cual los padres y madres de familia no están dispuestos a entregarla al Estado, ni a ninguna autoridad judicial. También tomó conciencia de que fue engañada y por lo tanto las mencionadas normas tienen el rechazo contundente de la población. Además, ya percibió que le ocultan ¿Sí la condición LGBTIQ es un estado natural normal o no, y donde empieza y donde comienza lo patológico y como se debe tratar? Tal es el caso de los llamados “drag-queen” que protegidos por la libertad de pensamiento se burlan de la identidad y rol de género, pero quieren adoptar niños y el ICBF con base en las sentencias de la Corte se ve obligado a entregárselos; porque aunque en la realidad sean una persona, mentalmente son dos que son pareja y en virtud de la construcción de la propia identidad sexual la ley las reconoce, privilegia y protege. La opinión pública adquirió conciencia que la familia tradicional es la única entidad que a través de relaciones reales y no formales ha sido dotada por Dios para solucionar cualquier tipo de problema moral que afecte al ser humano, entre ellos los casos de homosexualismo, lesbianismo y dragquinismo, que ocurren generalmente por desórdenes familiares previos, como las faltas al amor conyugal indisoluble. Igualmente, pareciese que la gente empezó a percibir la importancia del rol de la Iglesia Católica para instruir moralmente a la familia, recordando que es una verdad incuestionable que la Iglesia no es moralmente neutra y que está para orientar objetivamente al Estado en materia de ética. Es una verdad que no necesita demostración, que el Estado existe para velar por el bienestar de las familias, proteger la patria potestad y mantener la concordia entre los ciudadanos, que no es otra cosa que la tranquilidad en el orden y eso es lo que llamamos paz, según enseña San Agustín. Carta ilustrativa a Julio Hurtado Correa Presidente Fundación Plinio Correa de Oliveira 7 de Agosto de 2016


  [1] Ver: http://www.colombiaaprende.edu.co/html/productos/1685/articles-172254_recurso_1.pdf
 ]]>

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here