• En Uruguay, el “moderado” presidente Tabaré Vázquez, a casi un año de haber comenzado su segundo mandato y el tercero consecutivo del Frente Amplio, se encuentra a merced de la extrema izquierda de su partido, prácticamente contra las cuerdas. En esa coyuntura, el presidente Vázquez se ha dedicado a viajar, tratando de presentar al Uruguay como un país que escogió el camino de la izquierda “moderada” y que acoge con simpatía las inversiones extranjeras.
  • La preocupante realidad interna no  coincide con esa tranquilizadora imagen externa delineada por el presidente,  por el hecho de que, como se dijo, dirigentes de ultra izquierda, dentro de su propio partido, ejercen sobre el primer mandatario y sus colaboradores directos, incluyendo a algunos ministros, un chantaje político a través del llamado “plenario” del Frente Amplio y de la agrupación sindical revolucionaria Pit-Cnt.
  • Por ejemplo, el canciller Nin Novoa ha tenido que soportar un persistente “fuego amigo” después de hacer críticas al gobierno populista de Venezuela y al Estado Islámico. El propio presidente fue presionado, y tuvo que ceder, para que el gobierno uruguayo abandonara las negociaciones del Acuerdo sobre Comercio de Servicios (conocido por su sigla en inglés, TiSA); y, pocos días después de llegar de Japón, donde anunció un posible Tratado de Libre Comercio (TLC) con ese país, ya está encontrando resistencias de los ultra izquierdistas. En el ámbito interno, medidas anunciadas para poner límites a las huelgas que están terminando de destruir la enseñanza, otrora un orgullo nacional, despertaron la ira de los ultras.
  • La delicada situación creada por esos polos de extrema izquierda, llevó al columnista Leandro Grille, en artículo de portada para la revista Caras y Caretas, a reconocer que en la izquierda uruguaya se está “haciendo uso y abuso de un izquierdómetro” mediante el cual los juicios políticos parecen remitirse al “Manifiesto Comunista” y a “El Capital”, de Marx, como si esas obras fuesen “un chicle conceptual omnipresente con orientaciones para todas las cosas”, algo así como “un Corán multipropósitos, para fanáticos” (cf. “Desafíos de nuestra izquierda – Lo que habíamos amado tanto: ¿dónde está la izquierda?”, Caras y Caretas, 06 de noviembre de 2015).
  • Hace un año, el 15 de noviembre de 2014, en vísperas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales uruguayas, Destaque Internacional publicó el editorial  “Uruguay: chantaje ‘jacobino’ y muro de Berlín”, donde se advertía que el Uruguay de 2015, en el caso de que fuese electo Vázquez, podría repetir a su manera, con la salvedad de las distancias históricas, algo que ocurrió en la revolución francesa: los llamados girondinos (moderados, de marcha revolucionaria lenta y gradual) fueron siendo desplazados y aislados por los denominados jacobinos (radicales, de marcha revolucionaria rápida). En el editorial se señalaba que esos hechos constituyeron un desastre histórico para Francia y que el Uruguay podría estar a las puertas de un desastre político similar. Se añadía que los actuales dirigentes “jacobinos” uruguayos nunca quisieron reconocer el gigantesco desastre político, social y económico del llamado “socialismo real”, y que en realidad son una versión criolla, especialmente obstinada, de ultrapasados líderes latinoamericanos como Castro, Chávez, Morales, Kirchner & Cia. Y se concluía que uno de los antídotos para esa situación aparentemente sin salida para el país es promover el debate sereno, lógico, con argumentos sólidos, que despierte, revitalice y consolide la fuerza política de la oposición uruguaya, la cual, al final de cuentas, representa a la mitad del país .
  • Fuente: CubDest.org]]>

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