Con solo un 7 por ciento de participación, la consulta realizada en México resultó ser un rotundo fracaso. Y demostró ser un instrumento inútil para legitimar a un gobierno personalista, a juicio de Günther Maihold.

Las 93,5 millones de papeletas impresas por el Instituto Nacional Electoral (INE) para la realización de la consulta popular el día 1 de agosto de 2021, resumida bajo el rótulo de “juicio a expresidentes,” no fueron necesarias: solamente el 7 % de la población decidió participar. La consulta resultó ser un rotundo fracaso. Ahora el debate en México se centra en la culpa por esta abstención y desinterés masivo: el presidente la atribuye al INE, responsable de la primera realización de este tipo de consultas en la historia del país. Para la oposición, se trata de uno de los muchos gestos contradictorios de un presidente más interesado en la escenificación política que en la producción de efectos tangibles en favor de la población.

En este contexto hay que recordar que se trató de la primera consulta realizada en la presidencia de AMLO de acuerdo a las nuevas reglas constitucionales, según las cuales, para que fuera vinculante, se requería la participación del 40% del padrón electoral, cifra que resulta casi imposible alcanzar. El 40 por ciento del padrón habría significado una votación masiva, si recordamos que en la elección presidencial del mismo AMLO, en el año 2018, se pudo movilizar apenas al 52 % de los electores. Anteriormente, el presidente había preferido realizar consultas informales para legitimar sus proyectos como el Tren Maya o la suspensión de la construcción del aeropuerto capitalino, las cuales no alcanzaron a cumplir las reglas mínimas de transparencia y regulación.


Tomado de:

Deutsche Welle (www.dw.com). (s. f.-a). La consulta de AMLO: ¿a quién le sirve? DW.COM. Recuperado 10 de agosto de 2021, de https://www.dw.com/es/la-consulta-de-amlo-a-qui%C3%A9n-le-sirve/a-58734613

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