N/R. El día de su fiesta Nuestra Señora de Chiquinquira una Reina sin cetro ni corona.
Saeta

Qué maravilloso día hoy fiesta de Nuestra Señora de Chiquinquirá. Patrona de nuestra Nación que se ha renovado en un milagro reconocido por la Iglesia y por sus fieles y devotos.

Cuánto se ha escrito sobre Ella y el portentoso milagro. Es Ella nuestro canal de comunicación con Dios Nuestro Señor. ¿Qué nos ha querido decir? Muchas cosas que con el transcurso de su historia que es la propia historia de Colombia se va comprendiendo.
La primera manifestación es su renovación. Colombia era una nación que se conformaba e iba siendo parte de la civilización occidental y cristiana cuando Ella vino a visitarnos. Era en la época de la colonia y éramos hijos de la nación española que en aquellos momentos nos traían la fe que mostro con su rostro a Maria Ramos al rescatar una imagen deteriorada para llevarla a los paisajes boyacenses y pedirle que se manifestara. La Santísima Virgen de quien jamás se oyó decir que desatendiera a sus devotos lo hizo de modo maravilloso. Se manifestó con todo su celeste resplandor no solo a ella más a toda la historia de un país que ya se conformaba en la cultura hispánica.
La extraordinaria renovación es una promesa de que Ella será la vía para tener de nuevo el bien que con el que hemos sido favorecidos desde aquella época y que se ha perdido como la tranquilidad en el orden (1) y la verdadera Fe que mueve montañas.

Cuán interesante seria recomponer bajo este prisma la historia colombiana, que Ella desde su trono celestial no cesó de acompañar pasando por momentos de consuelo y por los más trágicos como los que atravesamos hoy. Como cuando fue venerada por más de un millón de personas por el camino de Chiquinquirá a la otrora Santa Fe Bogotá en una memorable visita a partir de la cual las vendas que cubrían nuestros ojos comenzaron a caer y como consecuencia llegó un cambio favorable de reacción a la violencia. Ésta vuelve hoy con un furor más agresivo e inusitado con el flagelo del error de la crueldad y de la mentira. Cuántos otros hechos simbólicos los hubo como cuando se rajó por un temblor le cúpula del santuario y que solo con el tiempo entenderemos bien.

Hoy, ¿cuál será el significado quiere mostrarnos la Providencia permitiendo precisamente el día de su fiesta que fuera despojada de su cetro, del rosario y de su corona, símbolos de su realeza. Por la realidad y por la Fe no pude imaginarse que éstos no eran protegidos por ángeles como en el santuario del Pilar en Zaragoza. ¿Ángeles que posiblemente se retiraron viendo tanta desolación y también por las leyes que cada vez más contrarían a las de Dios?

En el día de su fiesta es la esperanza de una verdadera restauración la que debemos comenzar a solicitar:

Por amor a aquello que nos recuerda la oración de la restauración del profesor Plinio Correa de Oliveira “venid, ¡oh mejor de todas las madres! Restauradnos, recomponed en nuestra nación el amor a vos y haced de nosotros aquellos hijos sin mancha que hubiésemos sido si no fuere tanta miseria…

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