Los científicos llevaban años vigilándolo y finalmente ha ocurrido. El colosal iceberg A74, de 1270 km² se ha desprendido de la plataforma de hielo Brunt el viernes pasado. Para hacerse una idea, tiene la talla del área metropolitana de Londres. Dos veces la superficie de Madrid.

La anticipación de los científicos ha permitido que no se llevara consigo la estación Halley, la base de investigación británica. Los equipos la desplazaron 30 kilómetros hacia el interior de la plataforma para evitar que fuera a la deriva con el iceberg.

Aunque ya no queda nadie en la base Halley, cerrada de cara al invierno antártico, los expertos se muestran confiados de que la base no ha sufrido daños.

Tantos años observando las grietas y la evolución de este iceberg (al menos una década) y el “parto”, utilizando la terminología inglesa (calving) se ha producido en unas horas.

El British Antarctic Survey explica en su notaque las primeras señales de que la ruptura era inminente llegaron en noviembre de 2020 cuando la grieta norte comenzó a unirse con otra gran grieta, cerca de la lengua del glaciar Stancomb-Wills, a 35 kilómetros de distancia.

La grieta de Halloween y la sima 1 (Chasm) no andaban lejos así que por seguridad decidieron desplazar la base.

Desde 2017 los científicos solo ocupan la base Halley durante el verano ya que en invierno la evacuación podría resultar muy complicada.

 

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