Con más de 5000 detenidos y numerosas condenas internacionales. Así acabó este domingo en Rusia el segundo fin de semana de protestas para pedir la liberación del opositor Alexéi Navalni.

Las marchas congregaron a miles de personas en más de 140 ciudades de un extremo a otro del país, si bien las escenas más duras se vieron en Moscú. El centro de la ciudad quedó bloqueado por las fuerzas del orden, que cerraron varias estaciones de metro. Más de 1.700 personas fueron detenidas.

Los agentes antidisturbios recurrieron a gas pimienta, descargas eléctricas y el uso de porras contra los manifestantes, que gritaban, entre otras cosas, ‘Putin, ladrón’ y ‘Libertad’.

“Los policías llegaron corriendo e inmediatamente empezaron a golpearme en la espalda con una porra. Solo caminaba con los brazos hacia abajo. No entiendo por qué me golpearon”, se lamenta un joven moscovita.

Estamos realmente hartos. He estado esperando este momento, esperado a que la gente se decida a rebelarse y manifestarse. Y supongo que esto solo es el principio. Lo que ocurra después será más duro”, afirma una mujer.

Condenas de Estados Unidos y la Unión Europea

Estados Unidos ha condenado las “tácticas brutales” de la policía rusa. La Unión Europea, a través del jefe de la diplomacia, Josep Borrell, ha deplorado los arrestos masivos y el uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes y periodistas.

La esposa de Alexei Navalni volvió a ser arrestada, como la semana pasada, y liberada horas después.

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