En la Navidad de 2019 o sea hace tan solo 7 meses no parecía que fuera posible que una fiesta de Nuestra Señora tan arraigada, tan popular tan nuestra y que daba esperanza de que por ella Colombia permanecería fiel a sus religión y a sus tradiciones, así fueran restos desde que cada año era consagraba oficialmente al Sagrado Corazón de Jesús. La impía y malévola constitución de 1991 que todo lo permite menos la práctica de las virtudes ni la observancia ni de la ley natural ni de la Ley Divina y a partir de la cual se esfuman otros derechos verdaderos como a la propiedad privada a la legitima defensa, a la propia vida en sus inicios.
Es poco en comparación con haber cercenado este derecho a manifestar una devoción con pitos y sirenas Y manifestarla en momentos tan necesarios cuando los pastores le volvieron la espalda y la han dejado huérfana de sacramentos.

Pero tan hermosos desfiles tenía muchos enemigos que ahora se complacen viendo como ha sido ferozmente e injustamente prohibido.
En estas autenticas celebraciones participaban en todos los lugares de la nación con desfiles de autos de muchos carros adornados de flores y bombas a pesar de que no eran dirigidas y muy poco apoyadas por las autoridades, ni las civiles ni las eclesiásticas que se mantenían al margen.

Para sus enemigos qué mejor ocasión encontraron que esta peste china impuesta por el comunismo Maoista pues les dio la oportunidad a sus resentidos seguidores, como a la generala no solo por lo autoritaria mas por lo de género. Que se nos perdone decirlo así, pues no es fácil un solo adjetivo para definir a la señora alcaldesa de Santa fe de Bogotá en medio de las ironías que consumen el diario vivir de una metropoli desnaturalizada. Y descristianizada.
Qué pretexto infantil imperdonable. ¡Las prohibieron! Prohiben los desfiles de vehículos uno detrás de otros o sea con el mayor distanciamiento social posible de una manera incontestable y decretan que lo hacen para evitar las aglomeraciones del público. La alegría, los pitos y sirenas ya no se escucharon y nos dejaron sumidos en otra tristeza que su falta ocasiona.
Por tratarse, es claro de que no son manifestaciones del poder político, si no del país real que estos ignoran legislando y gobernando a sus espaldas. ¡Demostrar con alegría la fe que se profesa! He ahí lo que no pueden tolerar los complacientes o seguidores de la peste comunista. la alegría de una población con Fe o restos admirables de ella, y su catolicidad que por la “igualdad”, las demagogos que nos dirigen dicen defender.
Qué mejor que salir a implorar a Nuestra Señora para que cesen tantos males que nos afligen, la peste comunista y china, el pánico exacerbado por la midia, y pedirle que volvamos a tener acceso a los sacramentos y la protección del trabajo, de la propiedad especialmnte la de los transportadores y de todas y cada una de sus familias. Pedirle que oriente a nuestros dirigentes y perdonarles su ceguera y obstinación al no creer en aquellos que los eligieron y que conservan sus creencias religiosas y entonces, permitan que su autenticiad como nación católica no se siga deteriorando.

Vale preguntarnos ¿qué hizo la santísima Virgen María? ¿Qué falta cometió? a no ser interceder por nosotros con cuántas apariciones con cuanta cantidad de milagros y con que cantidad de protecciones para que sea tratada con tanto desprecio, con tanta ingratitud por mandatarios de todo orden para evitar que se acuda a su misericordia y que aleje el brazo justiciero de su Hijo cada vez más ofendido?

Saeta

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