Ya no hay ni Vicario de Cristo según la información que sigue. El propio Francisco, no se entiende, si es este un acto de franqueza o de falsa humildad al hacer quitar todos sus títulos del almanaque romano . Es en todo caso otra actitud significativa de tantas que lo han caracterizado como lleno de contradicciones y sorpresas pero que poco a poco le quita a la Iglesia el gran valor de ser la fuente de luz y de certezas para ser ahora de confusión y de caos. Justo en estos días de Semana Santa en que sin celebraciones urbi et orbi, abolieron la ceremonia de la Pascua. Fueron dos mil años… 4 décadas de procesiones en Sevilla, Granada, Guatemala, Popayán…Un Jueves Santo sin tabernáculos donde recordar a Nuestro Señor preso. Hoy es la Iglesia encadenada.
Invito a ver y rezar el viacrucis. Muy especial es el de Plinio Correa de Oliveira que encontrará en la página

www.sanelias.org

InfoVaticana

“No hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.” (Lucas 8, 17)

Desaparece el título de Vicario de Cristo del Anuario Pontificio
Por Carlos Esteban | 03 abril, 2020
Es, sí, solo un anuario, no tiene carácter magisterial alguno. Pero en la Santa Sede no se da puntada sin hilo, ni nada sucede por casualidad, y el título de Vicarius Christi,Vicario de Cristo, había liderado siempre la lista de denominaciones que definen al Papa en las ediciones anteriores, y no como simple ‘título histórico’, a la par de ‘Siervo de los Siervos de Dios’ que, más que un título, es, desde Gregorio Magno, una expresión del carácter de servicio a la comunidad cristiana que representa el Papado.
Las reacciones no se han hecho esperar. Gerhard Müller, ex prefecto para la Doctrina de la Fe, recoge LifeSiteNews, ha calificado a esta insólita omisión de “barbarismo teológico”.

Por su parte, Guido Horst, vaticanista del Die Tagespost que ha dedicado un artículo a la sorprendente ausencia, recuerda que el título de Vicario de Cristo, a diferencia de muchos otros honores, “procede de las Sagradas Escrituras, en las que Jesús otorga a San Pedro el poder de las llaves en la Iglesia”. Horst añade que este cambio en el anuario no ha podido introducirse sin el consentimiento expreso del Santo Padre.

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