En China, el régimen continúa persiguiendo, hostilizando y asfixiando al puñado de católicos chinos que se niegan a aceptar al comunismo y a la “Iglesia Patriótica”, títere del régimen. Hace pocos días, según la agencia Asia News, los comunistas cortaron la luz y el agua de otros cinco locales de la Iglesia clandestina y llegaron a clausurar un asilo de ancianos mantenido por católicos. Mientras tanto, el Vaticano inexplicablemente celebra acuerdos concesivos con la “Iglesia Patriótica” y elige como obispo de Hong Kong al sacerdote Peter Choy Wai, conocido por su adhesión al régimen comunista. Al mismo tiempo, gobiernos occidentales celebran acuerdos comerciales con Pequín, ignorando el drama de la persecución religiosa.  Escándalos que claman a Dios.

Juan H. Fernandez,

Facebook, 18-01-2020.

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