Elecciones y matrimonio homosexual

Matrimonio Igualitario
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Nos ha llamado la atención el silencio de los medios de comunicación con relación a los votos obtenidos en las pasadas elecciones por los candidatos cuya exclusiva carta de presentación era la promoción de la homosexualidad y la legalización del “matrimonio igualitario”.

A ninguno de los dos candidatos en cuestión le faltaron los más amplios recursos propagandísticos para tener una gran notoriedad pública. Uno se presentó por el Distrito 10 para diputado, el otro aspiró a ocupar un sitial en el Senado. Todo el lobby homosexual, obviamente se volcó para apoyarlos y así poder demostrar la popularidad de la “causa homosexual”.

Más aún, a creer lo que ese lobby homosexual sostiene, existiría un 5% de personas de esa condición. Luego, de partida ellos deberían contar con el voto seguro de ese 5%, al cual, pensarían, se deberían sumar todos los votos de aquellos que no siendo homosexuales apoyan la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo. Los que, de acuerdo a sus propias estadísticas, alcanzan a la mayoría de la población.

Las expectativas de esos dos candidatos por lo tanto no deben haber bajado del 15% a 20% de los votos emitidos, lo que –pensarían ellos- junto con darles serias posibilidades de ser electos, mostraría el apoyo a sus reivindicaciones y les permitiría introducir en el Parlamento toda la agenda homosexual.

Sin embargo, lo que ellos no calcularon fue que presentándose exclusivamente como tales, y teniendo para defender sólo la legalización de sus exigencias, el resultado que obtuviesen representaría una especie de plebiscito sobre la verdadera aprobación al referido “matrimonio igualitario”. O sea, un gran triunfo, o un gran fracaso para su “causa”.

Naturalmente que los medios de comunicación, que permanentemente les solicitan sus opiniones al respecto de cualquier motivo u ocasión, no hubieran dejado de hacer una fiesta por la elección de ambos, o, al menos de uno de ellos y de presentar la elección como un verdadero referéndum popular.

Y, he aquí que después de contados los votos, el candidato a diputado, Sr. L. Larraín, no obtuvo más de un 1,9% y el Sr. O. Rementería fue el menos votado de su lista, con un 0,10%.

¿Cómo entender entonces que de un resultado tan desastroso para los candidatos pro matrimonio homosexual, y que tiene el sabor a un plebiscito, haya caído un tan pesado manto de silencio?

Es que el dato habla por sí sólo y contraría toda la propaganda creada en torno de la supuesta popularidad del matrimonio homosexual. Por eso es mejor silenciarlo y continuar mostrándose favorable a esa parodia de “matrimonio”. Fue lo que hizo el candidato Guillier en la escuálida “marcha” del pasado sábado organizada por el mismo lobby homosexual.

Todo lo cual demuestra que más que estar defendiendo un anhelo nacional de libertad, como ellos dicen, lo que están queriendo es imponer es una ideología profundamente contraria a la ley natural y al orden establecido por Dios desde el Génesis: “hombre y mujer los creó”-

Por su parte, la Presidente Bachelet quiere cerrar su segundo y último mandato con la aprobación de esa ley.

Es que, en el caso de ella, se juntan la imposición ideológica con las exigencias del nuevo cargo al que ya está designada. Entrar a la ONU con la ley del “matrimonio igualitario” en una mano, y de la matanza de los inocentes en la otra, obviamente que le dará una consideración toda especial en ese centro de poder mundial que se encarga de trompetear la homosexualidad, la ideología de género y el aborto, como la expresión de la mayor modernidad.

Sin embargo, lo que demostró la candidatura de ambos portavoces del matrimonio homosexual no fue sino el desmentido más estruendoso de toda la propaganda pro homosexual.

Algún lector podrá objetarnos que los votos obtenidos por Guillier y Sánchez, ambos favorables a esta iniciativa, demuestran el respaldo que en realidad tiene la agenda homosexual.

Al respecto deberíamos precisar, que ni uno ni otro candidato hicieron de este asunto el centro de su campaña. Y que quienes los votaron, lo hicieron por las más diversas causas, por lo tanto no se les puede endosar a ellos el apoyo específico de este lobby.

Nos parece que este hecho no debe pasar desapercibido, pues indica el verdadero sentir de una parte mayoritaria de la nación chilena: el matrimonio es entre un hombre y una mujer, el “resto es música”, y de la peor.

Fuente: ©Credo, pasado, presente y futuro de Chile

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