Santa Cecília, Mártir

Santa Cecilia Martir
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La historia de esta santa de los primeros siglos, es controvertida. Según algunos historiadores, se trata de una dama romana que donó a los cristianos una casa y un terreno. La casa, transformada en iglesia, más tarde se llamó Santa Cecilia en el Trastevere. El terreno se convirtió en el cementerio de San Calisto, donde fue enterrada la donante, cerca de la cripta fúnebre de los papas.

De acuerdo con esos historiadores, fue sólo en el siglo IV, cuando los peregrinos preguntaban quién era aquella Cecilia, cuya tumba e inscripción se encontraban en compañía tan honrosa que, para satisfacer esa curiosidad, se publicó una Pasión, que dio origen a la otra Cecilia, de la leyenda.

Según esa Pasión, Cecilia era una joven patrícia muy culta, cuyos ascendientes eran lo que había de más ilustre en la historia de Roma. Aunque había hecho el voto de castidad, los padres la casaron con Valeriano. Después de la ceremonia nupcial, Cecilia reveló al esposo que era cristiana, y que era guardada por un Ángel. Y que, para que él lo viera, era necesario que fuese antes purificado. El joven marido buscó entonces el papa Urbano (I), que vivía escondido entre las tumbas, y fue instruido en la fe cristiana. También su hermano Tiburcio se convierte. Finalmente los tres reciben la palma del martirio.

En las Actas de Santa Cecilia, se lee la frase: “Mientras resonaban los conciertos profanos de sus bodas, Cecilia cantaba en su corazón un himno de amor a Jesús, su verdadero esposo”. Estas palabras parecieron indicar un talento musical, por lo que se convirtió en patrona de los músicos.

El cuerpo de Cecilia fue enterrado en las catacumbas romanas. Más tarde, debido a las sucesivas invasiones ocurridas en Roma, las reliquias de varios mártires sepultados allí fueron trasladadas a innumerables iglesias. Las suyas, sin embargo, permanecieron perdidas en aquellas ruinas por muchos siglos. Pero en el terreno de su antiguo palacio se construyó la iglesia de Santa Cecilia, donde se celebra su memoria el 22 de noviembre ya en el siglo VI.

Entre los años 817 y 824, el papa Pascoal I tuvo una visión de Santa Cecilia, y su ataúd fue encontrado y abierto. Y se constató, entonces que su cuerpo permaneció intacto. Después, fue cerrado y colocado en una urna de mármol bajo el altar de aquella iglesia dedicada a ella. Otros siglos pasaron. En 1559, el cardenal Sfondrati ordenó nueva apertura del esquife, y se vio que el cuerpo permanecía de la misma forma.

La devoción a su santidad avanzó por los siglos siempre acompañada de incontables milagros. Santa Cecilia es una de las mártires más veneradas por los fieles cristianos, de Occidente y de Oriente, en su tradicional fiesta del día 22 de noviembre. Su nombre viene citado en el canon de la misa, y desde el siglo XV se celebra como patrona de la música y del canto sacro.

Fuente: Instituto Plinio Correa de Oliveira

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