Que pensar de la visita papal a Colombia y América

Es justo compartir...
Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

La pregunta no es qué pensaremos nosotros de la visita de SS Francisco a Colombia, es verla por ejemplo en el simbólico regalo que nos deja con el presidente Santos plasmado en una escultura. Es, ¿qué pensara Nuestro Señor Jesucristo en su sagrada Pasión de ese regalo que como todos los de protocolo tienen un profundo significado? Fue una escultura de escritorio entregada al representante de una nación católica por el pastor de los pastores. Él se preguntaría y se preguntará ahora ¿Será esta la forma, modo o manera como ven todos mis sufrimientos y las probaciones que derramé con mi Sangre en el Clavario por la Santa Iglesia que iría a fundar para la salvación de los hombres? ¿Con esos intrincados hierros, elaborados con desechos de plata se imaginan la Redención que obtuve de mi Padre Eterno?

¿Qué simbolismo tendrá con la pasión de la Iglesia en que estamos y de la cual muy poco se dijo ni de los tormentos que hemos sufrido y menos de quienes nos han torturado hoy ensalzados y premiados como actuantes de ideologías condenadas por antecesores en la cátedra de Pedro como “Ruina de todas las cosas, turba demoledora”? (1)

Lo único que refleja de nobleza esta escultura son la aleación y los desechos del metal noble de plata con el cual fue elaborado. Representa una amalgama en la que nos quieren sumir como la nueva manera de ver la Pasión y de ver la Iglesia… Una filigrana en el mejor de los casos que nada dicen ni significan de la Pasión y de la Redención ni lo que Ellas representan ni para los colombianos ni para todo el Continente Americano simultáneamente azotado por las catástrofes de la naturaleza. Si una definición de nuestra nación fuera, que somos un país burlado, por hechos llamados de políticos, lo es mucho más por los espirituales contradiciendo la verdadera esencia de una nación otrora consagrada a su Sagrado Corazón, pero hoy paradójicamente a los chamanes y brujos tanto en la Guajira como en Cuba y Cartagena.

 

Mejor será entonces que esta escultura permanezca como regalo político en el usurpado palacio de gobierno. Con la seguridad de que no le traerá al presidente un sentimiento de compasión con su país traidora y anticatólicamente gobernado. Que por restos de amor a Dios, no la vaya a llevar a Monserrate para desvirtuar los sentimientos de devoción y de piedad del Santo Cristo que, así haya sido tapado casi por todos sus costados, nos atrae y nos conmueve junto a verdaderas esculturas magníficamente talladas del Vía Crucis. El simbolismo de un amor mal entendido, de una paz mal concebida, de las angustias y los padecimientos de un país ni bien comprendidos ni bien valorados y entretejidos con medias verdades que se entrelazan al antojo de cada quien no son para nuestro Santuario de Monserrate ni para nuestra Patrona forzadamente traída desde su basílica en Chiquinquirá. Que ahora regresando a su “hábitat” (en su verdadero significado) nos perdone, tenga misericordia y pida por nosotros.

Es bien verdad que fueron beatificados dos mártires precisamente por esta violencia de la ideología comunista a que nos referimos. Deberemos seguir a su ejemplo un camino por las sendas del martirio. ¿Será este el rumbo trazado para Colombia en este trágico y definitivo año de 2.017? Es la última pregunta que nos queda.

Una mochila blanca, sin dibujos, como las que usan solamente los mamos. “Para los arhuacos el blanco tiene un significado sagrado porque representa la paz según le dijo Santos

(1) Encíclicas Pio XI y de León XIII

Es justo compartir...
Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterEmail this to someonePrint this page

Deja un comentario.

Tu dirección de correo no será publicada.


*